Para encontrar un director espiritual, la mayoría de los católicos empieza por dos cosas: la oración y una conversación con su párroco. A partir de ahí, los caminos habituales son la diócesis, una casa de retiro o una comunidad religiosa cercana y, si eres estudiante, la pastoral universitaria. Puede tomar unas semanas o unos meses, y es normal que la primera persona a la que le preguntes no pueda recibirte.
Esta página trata del lado práctico de la búsqueda. Si todavía estás decidiendo si la dirección es para ti, empieza por qué es la dirección espiritual. Si ya tienes algunos nombres y quieres saber cómo elegir entre ellos, consulta las preguntas para hacerle a un director espiritual.
Empieza por pedir un director en la oración
Esto suena al preámbulo piadoso que va antes del consejo de verdad, pero la tradición lo considera el primer paso práctico. Francisco de Sales, que escribía para los laicos a comienzos del siglo XVII, le decía a su lectora que pidiera un guía con insistencia y que no dudara de que Dios se lo daría. Le escribió: "pídele a Dios con gran insistencia que te provea de un guía según su corazón, y no dudes de que te dará uno sabio y fiel". 1
El mismo capítulo reconoce con honestidad lo difícil que puede ser la búsqueda. Francisco cita el consejo de San Juan de Ávila de escoger un guía entre mil, y luego sube la cifra: "y yo digo que entre diez mil, porque son menos de lo que se piensa los que son capaces de este oficio". 1 Es una advertencia para no conformarse con la primera persona amable y disponible, y es también una especie de permiso para tomarte tu tiempo.
Orar por esto también aclara lo que buscas. Antes de preguntarle a nadie, ayuda poder decir en una o dos frases por qué quieres dirección ahora: una decisión que tienes por delante, una vida de oración que se ha vuelto árida, la sensación de que Dios te pide algo que todavía no sabes nombrar. Una oración como Ven, Espíritu Santo es un buen punto de partida.
Pregúntale a tu párroco
Tu párroco o el vicario parroquial es la persona más natural a quien preguntar, por dos razones. Puede que él mismo te dirija y, si no puede, casi con seguridad sabe quién hace este trabajo en la zona: otros sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos, hombres y mujeres, que se han formado para ello.
No des por hecho que la respuesta será no porque los sacerdotes están ocupados. Algunos sacerdotes reservan unas horas al mes para la dirección y les alegra que se lo pidan. Otros te dirán con franqueza que su agenda no se lo permite y te darán dos o tres nombres. Cualquiera de las dos respuestas te hace avanzar.
Un director no tiene que ser sacerdote. La Congregación para el Clero, en un subsidio de 2011 para confesores y directores espirituales, señala que, aunque históricamente la dirección la daban monjes y sacerdotes, también otros fieles, religiosos y laicos, han dado consejo espiritual, y que hoy hay laicos, hombres y mujeres, bien formados que ofrecen este servicio. 3 El Catecismo habla de la dirección espiritual como de un don que el Espíritu Santo da a ciertos fieles para el bien de los demás, sin limitarlo a los ordenados. 5 Lo que un director laico no puede hacer es oír tu confesión; para eso seguirás acudiendo a un sacerdote.
Oficinas diocesanas y listas de directores espirituales
Muchas diócesis tienen una lista de directores espirituales, o pueden ponerte en contacto con quien la tiene. Dónde está la lista varía: una oficina de vida espiritual o de culto, la oficina de vocaciones, la oficina de evangelización o un centro diocesano de retiros. Una llamada o un correo a la cancillería para preguntar "¿quién lleva la lista de directores espirituales?" suele dar con la persona indicada en uno o dos días.
Dos ejemplos muestran cómo son estas listas. La Diócesis de Charleston publica una lista de directores que ha aprobado, ordenada por decanato y parroquia, y aclara que se puede elegir un director de cualquier parroquia para evitar una relación previa. 6 La Diócesis de Shreveport presenta a sus directores por región, con una nota de disponibilidad junto a cada nombre, y al menos uno ofrece dirección por Zoom en toda la diócesis. 7 No todas las diócesis tienen una lista pública, y los criterios para figurar en ella cambian de un lugar a otro, así que pregunta qué significa estar en la lista donde vives.
Algunas diócesis tienen además sus propios programas para formar directores. La Escuela de Dirección Espiritual de la Diócesis de Little Rock, por ejemplo, forma directores a lo largo de tres años de fines de semana mensuales de teología y espiritualidad ignaciana, que concluyen con una práctica supervisada; su promoción de 2026, de doce personas, estaba formada por laicas y diáconos. 8 Programas así existen en varias diócesis y órdenes religiosas, y quienes se gradúan de ellos suelen ser las personas que aparecen en la lista diocesana. Si tu diócesis tiene uno, su coordinador es una buena persona a quien preguntar.
Casas de retiro y comunidades religiosas
Las casas de retiro son uno de los lugares más seguros para encontrar un director, porque ofrecer dirección es parte de aquello para lo que existen. Las casas de jesuitas, dominicos, carmelitas, franciscanos y benedictinos, y las de comunidades de religiosas, suelen tener sacerdotes, hermanas, hermanos o personal laico formado que atiende a personas en dirección de manera regular, no solo durante los retiros.
La tradición de la casa marcará la dirección que recibas. Una casa de retiro jesuita trabajará por lo general a partir de los Ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola y de la costumbre de repasar la jornada. Una comunidad carmelita se apoyará en Teresa de Jesús y en Juan de la Cruz. Una casa benedictina tenderá a arraigarlo todo en la Liturgia de las Horas y en el ritmo del trabajo y la oración. Ninguna de ellas es la correcta. Vale la pena saber en cuál estás entrando.
Si hay un monasterio o un convento a una distancia razonable en auto, llama al hospedero o a la recepción y pregunta si alguien de la comunidad ofrece dirección espiritual a personas de fuera. Muchos lo hacen; algunos dirán que solo dirigen a sus propios ejercitantes; unos pocos no pueden recibir a nadie. Hacer primero un retiro de fin de semana es una buena manera de conocer a alguien antes de pedírselo.
Pastoral universitaria y centros Newman
Si eres estudiante universitario o de posgrado, la pastoral universitaria católica o el centro Newman es el primer lugar donde preguntar. Los capellanes y los agentes de pastoral universitaria están acostumbrados a que los estudiantes pidan dirección, sobre todo en torno a decisiones sobre la vocación, y muchos centros tienen a un sacerdote o a un miembro del personal con formación dedicado a ello. Hay exalumnos que siguen con el mismo director durante un tiempo después de graduarse, y es razonable preguntar por esa posibilidad.
Reunirse con un director en línea
La dirección por video es hoy algo común, y para algunas personas es la única opción realista: quienes viven en zonas rurales, quienes trabajan por turnos, los padres de niños pequeños, o cualquiera cuya diócesis tenga pocos directores con lugar disponible. Algunos directores diocesanos ya trabajan así. 7 Lo que importa es lo mismo en línea que en persona: la formación del director, su fidelidad a la Iglesia, y que los dos puedan hablar con sinceridad.
GraceBook es un lugar donde buscar. Su lista de mentores incluye sacerdotes, religiosos y laicos que se reúnen con las personas por video. Ten claro qué es esa lista: los mentores se describen a sí mismos, y GraceBook no verifica la ordenación, las licencias ministeriales ni la formación, ni hace verificaciones de antecedentes. Cada mentor firma el Acuerdo del mentor, por el que se compromete a enseñar de acuerdo con la Escritura, la Tradición y el Magisterio, a contar con el permiso que su estado de vida requiera y a actuar dentro de su competencia. Hazle a cualquier mentor las mismas preguntas que le harías a cualquier otra persona, y habla también con tu parroquia y tu diócesis.
Qué decir cuando se lo pides a alguien
Muchas personas van postergando la pregunta porque no saben cómo formularla. Puede ser muy sencilla. Algo así: "Estoy buscando un director espiritual. ¿Es algo que usted hace? Y si no, ¿podría sugerirme a alguien?". Luego añade una frase sobre el porqué: "Quiero orar más en serio", o "Tengo una decisión por delante y quiero ayuda para escuchar a Dios".
Ayuda mencionar pronto las cuestiones prácticas: cada cuánto esperas reunirte (lo más común es una vez al mes), si puedes reunirte en persona o prefieres por video, y los horarios en que no estás disponible. Si se lo pides a un sacerdote o a un religioso, está bien preguntar si desea un estipendio; muchos no lo esperan, y algunos directores laicos cobran una tarifa fija. La Iglesia no fija ninguna regla sobre la frecuencia de la dirección; el subsidio de 2011 dice que depende de los tiempos y las circunstancias. 3
No sientas que tienes que contar toda tu historia en el primer correo. Basta con una petición breve, un número de teléfono y tu disponibilidad general. En la primera reunión es donde los dos sabrán si encajan.
Si la primera persona no puede recibirte
Es común que te digan que no, o que todavía no. Los buenos directores suelen estar completos, y que un director tenga tiempo o no lo tenga dice algo de sus circunstancias, no de ti. Cuando alguien decline, pregunta dos cosas: si puede sugerirte a otra persona y si tiene una lista de espera. Anota los nombres.
Las listas de espera de unos meses son algo corriente. Mientras esperas, mantén un tiempo fijo de oración, confiésate y, si tienes la oportunidad, haz un retiro. La confesión no es dirección, pero un sacerdote en el confesionario puede darte un consejo breve, y muchas personas encuentran así a quien acabará siendo su director. Hay quien le pide a un sacerdote una sola conversación para salir del paso, y es una petición razonable.
Teresa de Jesús es una buena compañera para una búsqueda lenta. Su consejo en el capítulo trece del Libro de la Vida es buscar un director de buen entendimiento y con experiencia, y valorar mucho las letras: que "cualquier cristiano procure tratar con quien las tenga buenas, si puede, y mientras más, mejor". 2 También admitía que una persona puede no encontrarlo todo en uno solo, y que quizá necesite consultar a un sacerdote letrado además de a un guía experimentado. 2
Eres libre de elegir
La Iglesia considera que la elección del director es tuya. Incluso en la vida religiosa, donde la obediencia cala hondo, el derecho canónico exige a los superiores respetar la debida libertad de sus miembros en lo que toca a la confesión y a la dirección de conciencia. 4 El subsidio de 2011 dice que en los seminarios y en las casas religiosas, donde los directores suelen ser asignados, el sistema debe dejar de todos modos un amplio margen a la elección personal, y que siempre debe ser posible cambiar libremente de director cuando hay una buena razón. 3
Esa libertad vale en las dos direcciones. No le debes un sí a la primera persona con la que hablas, y un director que acepta recibirte es libre de decirte, después de una o dos reuniones, que otra persona te serviría mejor. Ninguna de las dos cosas es un fracaso. El Catecismo, citando a Juan de la Cruz, dice con claridad lo que está en juego: quien quiere crecer debe mirar en qué manos se pone, "porque cual fuere el maestro, tal será el discípulo". 5
Preguntas frecuentes
- ¿Cómo encuentro un director espiritual católico cerca de mí?
- Pregúntale primero a tu párroco, y luego llama a tu diócesis y pregunta quién lleva la lista de directores espirituales. Las casas de retiro, los monasterios y la pastoral universitaria católica de tu zona también son buenos lugares donde preguntar, y muchos ofrecen dirección a personas que no están de retiro.
- ¿Un director espiritual tiene que ser sacerdote?
- No. Sacerdotes, diáconos, religiosas y religiosos, y laicos con formación sirven como directores espirituales, y la Iglesia reconoce a laicos, hombres y mujeres, en esta tarea. Solo un sacerdote puede oír tu confesión, así que si tu director no es sacerdote acudirás a un sacerdote para el sacramento.
- ¿Puedo tener un director espiritual en línea?
- Sí. Muchos directores se reúnen por video, entre ellos algunos de los que figuran en listas diocesanas, y puede ser la única opción práctica donde los directores escasean. Haz las mismas preguntas sobre la formación y la fidelidad a la enseñanza de la Iglesia que le harías a cualquiera, y consulta cómo funciona GraceBook si estás pensando en un mentor de ahí.
- ¿Cuánto se tarda en encontrar un director espiritual?
- Depende. Algunas personas encuentran a alguien en unas pocas semanas; otras esperan varios meses, porque los buenos directores suelen tener lista de espera. A todo el que decline, pídele otro nombre y pregúntale si tiene lista de espera.
- ¿Hay que pagar por la dirección espiritual?
- La práctica varía. Muchos sacerdotes y religiosos no cobran, aunque una ofrenda suele ser bienvenida, mientras que algunos directores laicos cobran una tarifa fija porque la dirección es parte de su sustento. Está bien preguntarlo con claridad en la primera conversación.
Fuentes
- 1.St. Francis de Sales, Introduction to the Devout Life, Part I, ch. 4, "The Need of a Guide for those who would enter upon and advance in the Devout Life" (Christian Classics Ethereal Library, public-domain English translation).
- 2.St. Teresa of Avila, The Life of St. Teresa of Jesus, ch. 13, §§24–27, tr. David Lewis, 3rd ed. (London: Thomas Baker, 1904).
- 3.Congregation for the Clergy, The Priest, Minister of Divine Mercy: An Aid for Confessors and Spiritual Directors (Vatican City: Libreria Editrice Vaticana, 2011), nos. 65, 102, 105–106.
- 4.Code of Canon Law, canon 630 §1.
- 5.Catechism of the Catholic Church, no. 2690.
- 6.Diocese of Charleston, "List of Spiritual Directors."
- 7.Diocese of Shreveport, "Spiritual Direction."
- 8.Diocese of Little Rock, "12 New Spiritual Directors Certified in 2026."
