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Santa Blandina y los mártires de Lyon

m. 177

Grabado de comienzos del siglo XVII: una mujer joven arrodillada en oración dentro de una red en un recinto amurallado, junto a un toro que baja la cabeza, con espectadores en los muros y pequeñas escenas de mártires quemados en las colinas del fondo, titulado Aestimati sumus sicut oves occisionis y con una leyenda en latín que nombra a Blandina, Átalo y Póntico
Jan van Haelbeck, «Aestimati sumus sicut oves occisionis», lámina 12 de Ecclesiae Militantis Triumphi, entre 1600 y 1620. The British Museum. Dominio público. Fuente
Condición
Esclava, cuya señora estaba también entre los mártires 12
Muerte
En Lyon en 177, bajo Marco Aurelio, la última de los mártires en morir en el anfiteatro 124
Compañeros
Cuarenta y ocho mártires de Lyon y Vienne en total, entre ellos el obispo Potino, el diácono Santo, Maturo, Átalo, Alejandro, Biblis y el muchacho Póntico 1345
Nuestra fuente
Una carta de las Iglesias de Lyon y Vienne a las de Asia y Frigia, conservada por Eusebio 125
Patrona de
Lyon, los sirvientes y las vírgenes, según katolsk.no 3
Emblemas
Un toro; una red o una parrilla; también un libro, una palma y leones 3
Fiesta
2 de junio 234

Santa Blandina fue una esclava de Lyon que murió en el anfiteatro de la ciudad en el año 177, la última de un grupo de mártires de Lyon y Vienne. 12 Sus hermanos en la fe temían que fuera demasiado frágil para resistir la tortura; en cambio, según la carta en la que contaron su historia, agotó a quienes la torturaban y respondió a cada pregunta con las mismas palabras. 1 Esa carta, que Eusebio copió en su Historia eclesiástica, es uno de los testimonios más antiguos de la Iglesia en la Galia. 15

Lyon en el año 177

Lyon y Vienne se miraban a ambos lados del Ródano, y Eusebio las llama "las ciudades principales y más célebres" de la Galia. 1 La Iglesia de Lyon tenía muchos miembros venidos de Asia Menor. 35 Georges Goyau, en su artículo sobre Lyon en la Enciclopedia Católica de 1910, dice que la mitad de sus mártires eran de origen griego y la otra mitad galorromanos, y que su primer obispo, Potino, había sido enviado a la Galia por san Policarpo. 5

Los problemas empezaron en la calle. La carta dice que a los cristianos se les cerró el paso "a las casas, los baños y los mercados", y que después sufrieron golpes, robos, pedradas y cárceles a manos de la multitud. 1 El quiliarca y las autoridades de la ciudad los llevaron al foro, los interrogaron delante de todos y los retuvieron hasta la llegada del gobernador. 1 J. P. Kirsch, en la Enciclopedia Católica de 1907, señala que las detenciones se hicieron en ausencia del legado imperial, por orden de un jefe militar y de un magistrado civil. 2

Cuando llegó el gobernador, un joven llamado Vetio Epágato pidió hablar en defensa de los acusados. 1 Solo le preguntaron si él también era cristiano; lo reconoció y quedó contado entre ellos. 1 Unos diez de los presos cedieron bajo la presión, lo que según la carta causó a los demás "un gran dolor y una tristeza sin medida". 1 Algunos sirvientes paganos de los cristianos, asustados por lo que veían, acusaron a sus amos de banquetes caníbales y de incesto. 12 katolsk.no explica esas acusaciones como malentendidos paganos de la Eucaristía y de la costumbre de los fieles de llamarse hermano y hermana. 3

La esclava a la que no pudieron quebrar

Blandina aparece en la carta entre los cuatro sobre quienes cayó con más fuerza la ira de la multitud y del gobernador: Santo, diácono de Vienne; Maturo, recién convertido; Átalo, natural de Pérgamo; y Blandina, "por medio de la cual Cristo mostró que lo que a los hombres parece vil, oscuro y despreciable es de gran gloria ante Dios". 1 Su señora según la carne estaba también entre los confesores, y temía que Blandina fuera demasiado débil de cuerpo para confesar con valentía. 12

La torturaron por turnos "de la mañana a la tarde", dice la carta, hasta que sus verdugos reconocieron que ya no podían hacerle nada más y se asombraron de que siguiera con vida. 1 Su respuesta a todo era la misma: "Soy cristiana, y entre nosotros no se hace nada malo". 1 Kirsch da esas palabras en su propia versión inglesa como "Soy cristiana y no cometemos ningún mal". 2 Santo no quiso decirles ni su nombre ni su ciudad, y a cada pregunta respondía en latín: "Soy cristiano". 1

Otros volvieron. Una mujer llamada Biblias, que había negado a Cristo, fue llevada de nuevo al tormento para que acusara a los demás, y en cambio preguntó cómo podían comer niños quienes no creían lícito "probar siquiera la sangre de los animales irracionales", y se confesó cristiana. 1 Potino, el obispo, tenía más de noventa años y apenas podía respirar. 1 Cuando el gobernador le preguntó quién era el Dios de los cristianos, respondió: "Si eres digno, lo sabrás". 1 La multitud lo golpeó y murió en la cárcel dos días después. 13 Muchos otros murieron en el cepo y en la oscuridad de la prisión. 1

En el anfiteatro

Maturo, Santo, Blandina y Átalo fueron llevados al anfiteatro en un día de juegos organizado a causa de los cristianos. 1 Maturo y Santo murieron allí. 1 A Blandina la colgaron de un poste para que la atacaran las fieras, y la carta dice que, como parecía colgada de una cruz, sus compañeros veían "en la figura de su hermana a aquel que fue crucificado por ellos". 1 Ninguna de las fieras la tocó, así que la bajaron y la devolvieron a la cárcel. 12 katolsk.no añade que los leones se tendieron a sus pies. 3

Átalo era ciudadano romano, de modo que el gobernador lo mandó también de vuelta a prisión y escribió al emperador. 1 La respuesta fue que los que confesaran debían morir y los que negaran quedarían libres. 1 En la gran fiesta, cuando los presos fueron interrogados de nuevo, muchos de los que habían negado confesaron. 1 La carta lo describe como un nacimiento: "la madre virgen tuvo gran gozo al recibir vivos a los que había dado a luz como muertos". 1 Un médico frigio llamado Alejandro, que estaba allí animándolos con señas, fue detenido y enviado a las fieras con Átalo. 1 En el fuego, Átalo dijo a la multitud que eran ellos quienes devoraban hombres y, cuando le preguntaron cuál era el nombre de Dios, respondió: "Dios no tiene nombre como lo tiene el hombre". 1

El último día

Blandina y un muchacho de unos quince años llamado Póntico habían sido llevados cada día a ver morir a los demás y a que se les presionara para jurar por los ídolos. 1 El último día de los juegos los sometieron juntos a todos los tormentos. 1 Póntico murió primero; hasta los paganos, dice la carta, podían ver que su hermana en la fe lo fortalecía. 1 Blandina, "como una madre noble, animó a sus hijos y los envió delante de ella victoriosos al Rey", y los siguió. 1

Las fuentes cuentan su final de maneras algo distintas. La carta de Eusebio dice que, después de los azotes, las fieras y la silla de hierro, la envolvieron en una red y la arrojaron a un toro, y que después fue "sacrificada". 1 Kirsch dice que "al final la mataron con un puñal". 2 El Martirologio Romano dice que la degollaron con la espada, y katolsk.no que fue decapitada. 34 La carta añade que los mismos paganos reconocieron que ninguna mujer entre ellos había soportado jamás tanto. 1

Ni siquiera entonces entregaron los cuerpos. Los vigilaron y los dejaron expuestos durante seis días; después los quemaron y barrieron las cenizas al Ródano para que "no quedara rastro de ellos sobre la tierra". 1 katolsk.no dice que lo que los fieles lograron salvar se conserva en la iglesia de Saint-Leu de Amiens, y que la cárcel donde estuvieron los mártires se encuentra bajo la iglesia de Ainay, en Lyon. 3

La carta y lo que conservó

Todo lo que sabemos de Blandina procede de la carta. 12 Eusebio copió largos fragmentos en su Historia eclesiástica y guardó el texto completo, con la lista de los mártires, en una colección de martirios hoy perdida. 1 Goyau recoge el juicio de Ernest Renan de que la carta "es la partida de bautismo del cristianismo en Francia". 5

Los mártires escribieron también desde la cárcel al papa Eleuterio en Roma, y pidieron a su presbítero Ireneo que llevara la carta. 16 Albert Poncelet, en el artículo de la enciclopedia sobre Ireneo, dice que a su regreso sucedió a Potino como obispo de Lyon. 6 katolsk.no dice que Ireneo llevó también la carta a Asia y que quizá fue su autor. 3

La carta recuerda a los confesores tanto por su humildad como por su valor. Devueltos de las fieras cubiertos de heridas, no dejaban que nadie los llamara mártires, pues reservaban esa palabra para Cristo y para quienes ya habían muerto, y se llamaban a sí mismos "humildes y pequeños confesores". 1 Rezaban por sus perseguidores, y la carta dice: "Defendían a todos, pero no acusaban a nadie". 1

katolsk.no cuenta cuarenta y ocho mártires y da las listas posteriores de sus nombres, que según advierte no son fiables, porque se reunieron en los martirologios mucho tiempo después. 3 El Martirologio Romano nombra a Potino, Blandina y cuarenta y seis compañeros. 4

¿De qué es patrona Santa Blandina?

katolsk.no la nombra patrona de la ciudad de Lyon, de los sirvientes y de las vírgenes. 3 Dice que se la representa como una mujer joven con un toro a su lado y una red o una parrilla en la mano, y a veces con un libro, una palma y tres leones, y que dos municipios de Francia llevan su nombre. 3

La fiesta de Santa Blandina

La fiesta de Santa Blandina es el 2 de junio. 23 El Martirologio Romano vigente conmemora ese día a los mártires de Lyon bajo los nombres de Potino, Blandina y cuarenta y seis compañeros, y dice que sus pruebas constan en la carta de la Iglesia de Lyon a las Iglesias de Asia y Frigia. 4 katolsk.no añade que el 2 de junio es el día en que se depositaron sus reliquias, y que los ortodoxos recuerdan a Blandina el 25 de julio. 3

Rezar con Santa Blandina

Blandina no tenía ninguna posición en el mundo. Era esclava, su propia señora esperaba que fallara, y la carta que la recuerda dice sin rodeos que era "pequeña, débil y despreciada". 1 Es esa misma carta la que hace de ella su figura central. 1

Lo que dijo en los interrogatorios fue una sola frase, repetida. No discutió con sus jueces ni explicó la fe; dijo quién era y negó lo que se le imputaba. 1 Santo hizo lo mismo, negándose a dar siquiera su nombre. 1

La carta reconoce con honradez que no todos resistieron. Diez cedieron al principio, y algunos de los que negaron volvieron a confesar gracias a la paciencia de los demás. 1 Los confesores no se jactaron ante los caídos, sino que los ayudaron en su necesidad, "con la compasión de una madre", en palabras de la carta. 1 El último acto de Blandina, tal como lo cuenta la carta, fue animar a un muchacho asustado hasta que murió, y solo entonces seguirlo. 1

Santa Blandina y los mártires de Lyon, ruega por nosotros.

Fuentes

  1. 1.Eusebius of Caesarea, Church History, Book V, chapters 1-4, trans. Arthur Cushman McGiffert, Nicene and Post-Nicene Fathers, Second Series, Vol. 1 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1890), via New Advent.
  2. 2.Johann Peter Kirsch, "St. Blandina," The Catholic Encyclopedia, Vol. 2 (New York: Robert Appleton Company, 1907).
  3. 3."De hellige Blandina og Pothinus av Lyon og deres ledsagere (d. 177)," Den katolske kirke (katolsk.no), Catholic Diocese of Oslo (in Norwegian).
  4. 4.Roman Martyrology, entry for June 2, "Santi martiri Potino, vescovo, Blandina e quarantasei compagni," as printed in "Santo del giorno," Conferenza Episcopale Italiana (in Italian).
  5. 5.Georges Goyau, "Lyons," The Catholic Encyclopedia, Vol. 9 (New York: Robert Appleton Company, 1910).
  6. 6.Albert Poncelet, "St. Irenaeus," The Catholic Encyclopedia, Vol. 8 (New York: Robert Appleton Company, 1910).

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