El Vía Crucis, llamado también Camino de la Cruz o Estaciones de la Cruz, es una devoción en la que los católicos acompañan a Jesús en las últimas horas de su Pasión, desde que Pilato lo condena hasta su sepultura, deteniéndose a orar en catorce momentos del camino. En la mayoría de las iglesias católicas las catorce estaciones están colocadas en las paredes de la nave en forma de pequeñas cruces, cada una con una escena tallada o pintada, y los fieles caminan de una a otra. 1
Las parroquias suelen rezar el Vía Crucis en comunidad los viernes de Cuaresma, y muchas lo rezan el Viernes Santo, pero cualquiera puede rezarlo, a solas o en grupo, cualquier día del año. Esta guía explica de dónde viene la devoción, qué dice hoy la Iglesia sobre ella, cuáles son las catorce estaciones tradicionales y el Vía Crucis bíblico, y cómo rezarlo, también en casa.
Qué es el Vía Crucis
La Enciclopedia Católica de 1913 define el Vía Crucis como una serie de imágenes o cuadros con escenas de la Pasión, cada uno ligado a un episodio concreto, y también como la forma de oración que se hace ante ellos. 1 Los dos sentidos siguen en uso. "Las estaciones" pueden ser las catorce placas de la pared de la iglesia, y "hacer el Vía Crucis" quiere decir recorrerlas rezando.
La devoción es una peregrinación en miniatura. Los cristianos que no podían viajar a Jerusalén para recorrer el camino que Jesús hizo hasta el Calvario podían recorrer una versión de ese camino en su propia iglesia, deteniéndose donde se detenían los peregrinos. La Iglesia lo cuenta entre los ejercicios piadosos de la devoción popular y no como parte de la liturgia, lo que significa que no tiene un texto oficial fijo y que nadie está obligado a rezarlo. 3
La Congregación para el Culto Divino dice que es el más apreciado de todos los ejercicios de piedad con que se venera la Cruz, y especialmente adecuado para la Cuaresma. 3 Su tema es el mismo que el de los misterios dolorosos del Rosario, y a quien reza una de las dos devociones la otra suele resultarle más fácil.
Cuándo rezan los católicos el Vía Crucis
El momento más habitual es la tarde de un viernes de Cuaresma. El viernes es el día de la semana en que la Iglesia recuerda la Crucifixión, y la Cuaresma es el tiempo de preparación para la Pascua, así que ambos encajan. Muchas parroquias programan el Vía Crucis todos los viernes desde el Miércoles de Ceniza hasta la Semana Santa, a menudo con una cena sencilla de sopa antes o después. Las fechas de la Cuaresma de este año están en el calendario litúrgico.
El Viernes Santo muchas parroquias rezan el Vía Crucis al mediodía o a primera hora de la tarde, aparte de la celebración de la Pasión del Señor. En Roma el Papa preside el Vía Crucis en el Coliseo la noche del Viernes Santo, como lo hizo Juan Pablo II en 1991. 6 El Coliseo ya era un lugar para esta devoción hace un siglo: la Enciclopedia Católica de 1913 describe un Vía Crucis público que se hacía allí todos los viernes, dirigido por un franciscano. 1
Fuera de la Cuaresma las estaciones siguen en las paredes de la iglesia todo el año, y cualquiera puede rezarlas siempre que la iglesia esté abierta. Hay quienes hacen el Vía Crucis cada semana, los viernes, como práctica habitual.
De dónde viene la devoción
Desde muy pronto los cristianos peregrinaron a los lugares de la Pasión en Jerusalén. San Jerónimo describe las multitudes de peregrinos de todos los países que visitaban los santos lugares en su tiempo, pero la Enciclopedia Católica tiene el cuidado de añadir que no hay pruebas directas de que la devoción tuviera ya entonces una forma fija. 1 El recorrido por la ciudad vieja que los peregrinos acabaron siguiendo se conoce como la Vía Dolorosa, el camino del dolor.
En 1342 se confió a los franciscanos la custodia de los santos lugares. 1 La palabra "estaciones" para designar las paradas aparece por primera vez en el relato de un peregrino inglés, William Wey, que visitó Jerusalén en 1458 y en 1462. Hasta más o menos esa época, parece que los peregrinos hacían el recorrido en sentido inverso: empezaban en el Calvario y terminaban en la casa de Pilato. 1
Los peregrinos que volvían construyeron copias en sus tierras. El dominico Beato Álvaro de Córdoba (muerto en 1420) levantó en su convento una serie de pequeñas capillas con escenas de la Pasión pintadas en ellas, y la Beata Eustoquia hizo lo mismo en su convento de Mesina. En 1515 Romanet Bofin erigió un conjunto muy conocido en Romans, en el Delfinado. 1 El número y la elección de las estaciones variaban mucho. Wey enumeró catorce, pero solo cinco coinciden con las nuestras; los primeros conjuntos de Núremberg tenían siete, conocidas como las Siete Caídas; y algunos relatos de Jerusalén daban diecinueve, veinticinco o treinta y siete. Un libro de devoción de Christian Adrichomius, de 1584, presentaba doce estaciones que corresponden exactamente a las doce primeras que se usan hoy. 1
La forma moderna quedó fijada entre finales del siglo XVII y el siglo XVIII. En 1686 Inocencio XI permitió a los franciscanos erigir estaciones en todas sus iglesias con las indulgencias vinculadas a ellas, y en 1726 Benedicto XIII extendió el privilegio a todos los fieles. En 1731 Clemente XII permitió estaciones con indulgencia en cualquier iglesia, con tal de que las erigiera un franciscano, y fijó su número en catorce. En 1742 Benedicto XIV exhortó a todos los sacerdotes a dotar de ellas a sus iglesias. 1
El gran promotor de la devoción en ese siglo fue el predicador franciscano San Leonardo de Porto Mauricio (1676–1751). Además de las conocidas estaciones del Coliseo de Roma, erigió 571 conjuntos por toda Italia durante sus misiones populares. 2 La Congregación para el Culto Divino lo nombra como quien difundió la devoción en su forma actual. 3
Qué dice hoy la Iglesia sobre esta devoción
La orientación actual de la Iglesia está en el Directorio sobre la piedad popular y la liturgia, publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en 2001, en los números 131 a 135. 3
El Directorio describe el Vía Crucis como la síntesis de varias devociones más antiguas, surgidas desde la alta Edad Media: la peregrinación a Tierra Santa, la devoción a las tres caídas de Cristo bajo el peso de la Cruz, la devoción al camino doloroso de Cristo y la devoción a los lugares donde se detuvo a lo largo de él. 3 Esa historia explica por qué las estaciones mezclan escenas del Evangelio con escenas transmitidas por la tradición.
En cuanto a la forma, el Directorio dice que las catorce estaciones tradicionales han de mantenerse como la forma típica, aunque admite que en alguna ocasión se sustituya una u otra estación por una reflexión sobre otro pasaje del relato evangélico del camino al Calvario. Señala que la Sede Apostólica ha aprobado formas alternativas, y sugiere que el ejercicio puede concluir con una memoria de la Resurrección, puesto que la Pasión no es el final de la historia. 3
También da consejos prácticos sobre las oraciones que se usan. Los textos deben ser cercanos al relato bíblico y estar escritos en un estilo claro y sencillo; y los cantos, el silencio, la procesión y las pausas de reflexión ayudan, siempre que se mantengan en equilibrio. 3
Las catorce estaciones del Vía Crucis
Estas son las catorce estaciones tradicionales, en orden, con los pasajes del Evangelio en que se apoya cada una. Cuando una estación no lleva referencia, procede de la tradición y no de los Evangelios. Los títulos cambian ligeramente de un devocionario a otro; estos siguen la forma de los devocionarios antiguos. 4
- Jesús es condenado a muerte (Mateo 27, 24–26; Marcos 15, 15; Juan 19, 16)
- Jesús carga con la cruz (Juan 19, 17)
- Jesús cae por primera vez (tradición)
- Jesús encuentra a su madre (tradición)
- Simón de Cirene ayuda a Jesús a llevar la cruz (Mateo 27, 32; Marcos 15, 21; Lucas 23, 26)
- La Verónica enjuga el rostro de Jesús (tradición)
- Jesús cae por segunda vez (tradición)
- Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén (Lucas 23, 27–31)
- Jesús cae por tercera vez (tradición)
- Jesús es despojado de sus vestiduras (Mateo 27, 35; Juan 19, 23–24)
- Jesús es clavado en la cruz (Lucas 23, 33; Juan 19, 18)
- Jesús muere en la cruz (Lucas 23, 44–46; Juan 19, 28–30)
- Jesús es bajado de la cruz (Lucas 23, 50–53; Juan 19, 38)
- Jesús es puesto en el sepulcro (Mateo 27, 59–61; Juan 19, 39–42)
Cinco de las catorce no están en los Evangelios. Las tres caídas son lo que queda de la antigua devoción a las Siete Caídas de Cristo. 1 Los Evangelios sí sitúan a María al pie de la cruz (Juan 19, 25), pero no encontrándose con su hijo en el camino. La historia de la Verónica, la mujer que enjugó el rostro de Jesús con un paño, es una tradición posterior, y la Enciclopedia Católica señala que no aparece en muchas de las listas de estaciones más antiguas. 1 Aun así, la Iglesia las ha rezado durante siglos.
Algunas parroquias añaden una decimoquinta estación por la Resurrección, cosa que el Directorio admite. 3
El Vía Crucis bíblico
El Viernes Santo 29 de marzo de 1991, el Papa Juan Pablo II presidió el Vía Crucis en el Coliseo con una serie de catorce estaciones tomadas por entero de los Evangelios. 56 Comienza la noche anterior, en el huerto, y deja fuera las escenas que vienen de la tradición. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) publica una versión de estas estaciones para uso parroquial, basada en las que se celebraron aquella noche. 7
Estas son las estaciones tal como aparecen en el folleto vaticano de 1991, con los pasajes del Evangelio de los que se tomaron sus lecturas. 5
- Jesús en el huerto de Getsemaní (Marcos 14, 32–36)
- Jesús, traicionado por Judas, es arrestado (Marcos 14, 43–46)
- Jesús es condenado por el Sanedrín (Marcos 14, 55–64)
- Jesús es negado por Pedro (Marcos 14, 66–72)
- Jesús es juzgado por Pilato (Marcos 15, 1–15)
- Jesús es flagelado y coronado de espinas (Marcos 15, 16–19)
- Jesús carga con la cruz (Marcos 15, 20)
- Jesús es ayudado por Simón de Cirene a llevar la cruz (Marcos 15, 21)
- Jesús encuentra a las mujeres de Jerusalén (Lucas 23, 27–31)
- Jesús es crucificado (Marcos 15, 22–24)
- Jesús promete su reino al buen ladrón (Lucas 23, 39–43)
- Jesús en la cruz, su madre y el discípulo (Juan 19, 25–27)
- Jesús muere en la cruz (Marcos 15, 33–37)
- Jesús es colocado en el sepulcro (Marcos 15, 42–46)
El folleto de 1991 tomó la mayoría de sus lecturas de Marcos, y las mismas escenas aparecen en los pasajes paralelos de Mateo, Lucas y Juan. 5 Cualquiera de las dos series de estaciones puede rezarse ante las catorce cruces de una iglesia; las cruces señalan los lugares, y las lecturas dicen lo que ocurrió en ellos.
Cómo rezar el Vía Crucis
No hay un único texto obligatorio. El esquema que se encuentra en los devocionarios antiguos, y que todavía se sigue en la mayoría de las parroquias, es este. 4
- Comienza con la Señal de la Cruz y una breve oración preparatoria.
- Ve a la primera estación. Quien dirige dice el versículo y todos contestan con la respuesta.
- Lee o recuerda lo que ocurrió en esa estación: el pasaje del Evangelio, una breve meditación, o simplemente el título y un momento de silencio.
- Reza un Padre Nuestro y un Ave María. Muchas personas añaden un Gloria.
- Pasa a la siguiente estación, a menudo mientras se canta una estrofa del Stabat Mater, y repite.
- Después de la decimocuarta estación, termina con una oración final.
El versículo y la respuesta de cada estación son más antiguos que cualquiera de los folletos que los usan. Un devocionario de Benziger de 1909 los da, en inglés, con estas palabras: "Te adoramos, oh Cristo, y te alabamos: porque por tu santa cruz redimiste al mundo". 4 En español se dice de ordinario "te bendecimos" en lugar de "te alabamos", y las palabras cambian un poco de un libro a otro; todas son la misma oración. El mismo libro de 1909 cierra cada estación con un Padre Nuestro y un Ave María. 4
Las estrofas que se cantan entre las estaciones suelen ser del Stabat Mater, un himno latino medieval sobre el dolor de María junto a la cruz. Una versión inglesa muy difundida es la de Edward Caswall, de 1849. 8 En español es muy conocida la que comienza "La Madre piadosa estaba / junto a la cruz y lloraba / mientras el Hijo pendía". Se canta una estrofa mientras el grupo camina de cada estación a la siguiente.
Las meditaciones de cada estación son lo que más cambia de una versión impresa a otra. Puedes usar solo el pasaje del Evangelio, leído despacio, y eso concuerda con la preferencia del Directorio por los textos cercanos al relato bíblico. 3 Una pregunta útil en cada parada es muy sencilla: ¿quién está cerca de Jesús aquí, y qué está haciendo? Cuando rezas a solas no hace falta apresurarte hacia la siguiente estación. Quedarte diez minutos con una sola escena es una manera perfectamente buena de hacer el Vía Crucis.
Como la devoción gira en torno al precio del pecado y a la misericordia que le responde, muchas personas la unen a la confesión durante la Cuaresma, y muchas la terminan ante un crucifijo con la Oración ante un crucifijo.
Rezar el Vía Crucis en casa
El Vía Crucis se puede rezar en cualquier lugar. En casa puedes usar un crucifijo y una lista impresa de las catorce estaciones, un juego de estampas, o simplemente una Biblia abierta en el relato de la Pasión de uno de los Evangelios. Algunas familias le dan a cada niño una estación para leer. Hay quienes trazan un recorrido por la casa o el jardín para que no falte el ir de un lugar a otro, que es parte de la devoción.
La Iglesia ha pensado en quienes no pueden ir a una iglesia. Las normas de la indulgencia, que se explican más abajo, dicen que quien está legítimamente impedido puede ganarla leyendo y meditando la Pasión y Muerte de Cristo durante algún tiempo, por ejemplo un cuarto de hora. 9 Eso incluye a los enfermos, a quienes no pueden salir de casa, a quienes los cuidan y a cualquier otra persona que de verdad no pueda ir.
La misma concesión incluye a quienes se unen con devoción al Vía Crucis cuando lo preside el Papa y se transmite por televisión o radio. 9 El Vía Crucis del Viernes Santo en el Coliseo se transmite cada año por televisión y por internet.
La indulgencia vinculada al Vía Crucis
La Iglesia concede indulgencia plenaria a los fieles que hacen el Vía Crucis. La concesión es la número 13 del Enchiridion Indulgentiarum, la lista oficial de indulgencias publicada por la Penitenciaría Apostólica, en su cuarta edición, de 1999. 9 Una indulgencia es la remisión de la pena temporal debida por los pecados ya perdonados; no es el perdón del pecado mismo, que llega por la contrición y la confesión.
La concesión pone algunas normas para hacer el Vía Crucis en una iglesia. 9
- El ejercicio se hace ante estaciones del Vía Crucis legítimamente erigidas.
- Se requieren catorce cruces; es costumbre añadirles cuadros o imágenes de las escenas.
- Basta una meditación piadosa de la Pasión y Muerte del Señor. No es necesario meditar el misterio particular de cada estación.
- Hay que pasar de una estación a otra. Cuando el Vía Crucis se reza en público y no es práctico que todos se muevan, basta con que quien lo dirige vaya de una a la siguiente.
Como en toda indulgencia plenaria, valen las condiciones acostumbradas: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y exclusión de todo afecto al pecado, incluso venial. La indulgencia plenaria solo puede ganarse una vez al día. 9 Nada de esto es necesario para rezar el Vía Crucis, y muchísimas personas lo rezan por sí mismo, sin pensar para nada en la indulgencia.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuánto tiempo se tarda en rezar el Vía Crucis?
- Un Vía Crucis parroquial con lecturas, oraciones y un canto entre las estaciones suele durar de treinta a cuarenta y cinco minutos. Rezado a solas, con los títulos, una breve lectura del Evangelio y un Padre Nuestro y un Ave María en cada estación, lleva unos veinte minutos. No hay mínimo ni máximo.
- ¿Puedo rezar el Vía Crucis en casa?
- Sí. Puedes usar un crucifijo, una lista de las catorce estaciones o una Biblia abierta en la Pasión, y caminar de un lugar a otro o quedarte en un solo sitio. Quien está legítimamente impedido de ir a una iglesia puede ganar la indulgencia leyendo y meditando la Pasión durante un cuarto de hora aproximadamente.
- ¿Por qué son catorce las estaciones del Vía Crucis?
- El número varió durante siglos, de siete a más de treinta. El Papa Clemente XII lo fijó en catorce en 1731, y la Iglesia mantiene las catorce como forma típica. Algunas parroquias añaden una decimoquinta estación por la Resurrección.
- ¿Las estaciones del Vía Crucis están en la Biblia?
- La mayoría, sí. Nueve de las catorce tradicionales son escenas de los Evangelios, mientras que el encuentro de Jesús con su madre, la Verónica enjugándole el rostro y las tres caídas vienen de la tradición. El Vía Crucis bíblico, rezado por primera vez por Juan Pablo II el Viernes Santo de 1991, usa solo escenas del Evangelio.
- ¿Es obligatorio rezar el Vía Crucis en Cuaresma?
- No. El Vía Crucis es una devoción, no una obligación, y ningún católico está obligado a rezarlo. Lo más habitual es rezarlo los viernes de Cuaresma y el Viernes Santo, pero puede rezarse cualquier día del año. Consulta el calendario litúrgico para ver las fechas de la Cuaresma de este año.
Fuentes
- 1.George Cyprian Alston, "Way of the Cross," The Catholic Encyclopedia, Vol. 15 (New York: Robert Appleton Company, 1912).
- 2.Michael Bihl, "St. Leonard of Port Maurice," The Catholic Encyclopedia, Vol. 9 (New York: Robert Appleton Company, 1910).
- 3.Congregation for Divine Worship and the Discipline of the Sacraments, Directory on Popular Piety and the Liturgy: Principles and Guidelines (2001), nn. 131–135, "The Stations of the Cross."
- 4.Bonaventure Hammer, O.F.M., comp., General Catholic Devotions, "The Stations of the Cross" (New York: Benziger Brothers, 1909).
- 5.Office for the Liturgical Celebrations of the Supreme Pontiff, La Via Crucis, Venerdì Santo 1991 (the fourteen stations and their Gospel readings).
- 6.John Paul II, Address at the conclusion of the Via Crucis at the Colosseum, March 29, 1991.
- 7.United States Conference of Catholic Bishops, "Scriptural Stations of the Cross," based on the stations celebrated by Pope John Paul II on Good Friday 1991.
- 8."At the cross her station keeping," Stabat Mater dolorosa, trans. Edward Caswall (1849), Hymnary.org.
- 9.Apostolic Penitentiary, Enchiridion Indulgentiarum: Normae et Concessiones, 4th ed. (1999), Norms 18 §1 and 20; Concession 13, "Viae Crucis exercitium."