San Jeremías
Siglos VII y VI a. C.

- Llamado a profetizar
- En el año decimotercero del rey Josías: 627 a. C. (Faulhaber) o 628 a. C. (la New American Bible) 123
- Conocido por
- Anunciar la caída de Jerusalén; la promesa de una alianza nueva escrita en el corazón 125
San Jeremías fue el profeta que durante unos cuarenta años anunció a Jerusalén que sería destruida, y vivió para verlo. 12 Fue azotado, puesto en el cepo, arrojado a una cisterna llena de barro y por último llevado a Egipto contra su voluntad, y la Iglesia ha visto en sus sufrimientos una figura de Cristo. 14611 Anunció también la alianza nueva que Dios escribiría en el corazón de su pueblo. 511 El Martirologio Romano lo recuerda el 1 de mayo. 11
Hijo de sacerdote, de Anatot
El libro que lleva su nombre empieza así: "Palabras de Jeremías, hijo de Jilquías, de una familia sacerdotal de Anatot, en la tierra de Benjamín". 3 Anatot era una aldea a unas tres millas al nordeste de Jerusalén. 3 Michael Faulhaber, en la Enciclopedia Católica de 1910, señala que la familia era sacerdotal pero no de sumos sacerdotes, y que Jeremías parece no haber ejercido nunca como sacerdote en el Templo. 1
La introducción al libro en la New American Bible sitúa su nacimiento hacia el 650 a. C. 2 La palabra del Señor le llegó por primera vez en el año decimotercero del rey Josías, que la New American Bible fecha en 628 y Faulhaber en 627. 123 Siguió profetizando durante los reinados de los hijos de Josías hasta la caída de Jerusalén, y aún en los años siguientes. 13
La vocación de un profeta joven
La vocación se cuenta en primera persona. "Antes de formarte en el seno te conocía, antes de que nacieras te consagré, te constituí profeta de las naciones". 3 Jeremías se resistió: "¡Ay, Señor Dios! No sé hablar; soy demasiado joven". 3 La nota de la New American Bible dice que tenía menos de treinta años. 3
La respuesta no le dejó salida. "A dondequiera que te envíe, irás; todo lo que te mande, dirás. No les tengas miedo, porque yo estoy contigo para librarte". 3 Luego el Señor le tocó la boca y lo puso "sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y derribar, para destruir y demoler, para edificar y plantar". 3 El capítulo termina con una promesa que iba a ser puesta a prueba: Dios lo había hecho "una ciudad fortificada", "una columna de hierro, una muralla de bronce", y sus enemigos no lo vencerían. 3
El profeta al que nadie quería oír
Los tiempos eran catastróficos. La reforma religiosa de Josías terminó con su muerte en la batalla de Meguido, en 608 según Faulhaber y en 609 según la New American Bible. 12 Frente a todos ellos Jeremías dijo lo mismo: la ciudad y el Templo serían destruidos, porque el pueblo había abandonado a su Dios. 1
Faulhaber lo llama "la afirmación constante, el ceterum censeo del Catón de Anatot". 1 Jeremías se presentó ante el pueblo con cadenas al cuello para mostrar el cautiverio que venía, contradijo a los profetas que prometían victoria y renunció al matrimonio para no engendrar hijos que morirían a espada o serían deportados. 1 Sus propios paisanos conspiraron contra él. 1
En Jerusalén fue peor. El sacerdote Pasjur, jefe de la guardia del Templo, lo hizo azotar y poner en el cepo en la puerta de Benjamín. 4 Cuando sus profecías, escritas por su secretario Baruc, se leyeron al rey Joaquín en su casa de invierno, el rey fue cortando las columnas a medida que se leían y echándolas al fuego del brasero hasta consumir todo el rollo, y mandó detener a Baruc y a Jeremías. 7 "Pero el Señor los mantuvo ocultos", y Jeremías hizo escribir de nuevo sus palabras. 17
Durante el último asedio, los príncipes dijeron al rey Sedecías que Jeremías desmoralizaba a los soldados y debía morir. 6 Lo bajaron con cuerdas a una cisterna: "En la cisterna no había agua, solo barro, y Jeremías se hundió en el barro". 6 Lo salvó un extranjero, Ebed-Mélec el cusita, cortesano del palacio, que fue a hablar con el rey y luego sacó al profeta con cuerdas, con unos trapos viejos para protegerle las axilas. 16
"Me sedujiste, Señor"
Jeremías dejó algo poco común entre los profetas: el testimonio de lo que su misión le costó por dentro. 1 Justo después de la noche en el cepo, el libro recoge su queja a Dios. "Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. Todo el día soy objeto de risa; todos se burlan de mí". 4
Intentó callar. "Me digo: no me acordaré de él, no hablaré más en su nombre. Pero entonces es como un fuego que arde en mi corazón, encerrado en mis huesos; me canso de contenerlo, no puedo soportarlo". 4 Pocos versículos después maldice el día en que nació. 4 La nota de la New American Bible dice que el engaño, el dolor y el terror lo habían llevado al borde de la desesperación, y que aun así acababa de expresar su plena confianza en Dios. 4
Faulhaber lo llama "un Job entre los profetas", y señala que el mismo hombre que anunciaba el castigo de la ciudad seguía rezando para que se le ahorrara, a menudo justo después. 1 Juan Pablo II, comentando otra lamentación del libro, lo describe entrando en escena "con el rostro bañado en lágrimas", llorando sin cesar por su pueblo. 10
La caída de Jerusalén, y Egipto
Jerusalén cayó ante Nabucodonosor tras un asedio de dieciocho meses, en 586 según Faulhaber y en 587 según la New American Bible y Juan Pablo II. 129 Jeremías no fue deportado a Babilonia. Se quedó entre las ruinas con la gente que permaneció en el país. 12
Después, los jefes de los que habían quedado, entre ellos Johanán, hijo de Caréaj, desoyeron su advertencia de no bajar a Egipto. Se llevaron allí a todo el resto de Judá, Jeremías y Baruc incluidos, hasta Tafnes. 128 La Escritura lo sigue hasta Egipto y no dice nada de cómo murió. 2 La tradición pone el final. Faulhaber dice que, según una tradición mencionada por primera vez por Tertuliano, sus propios compatriotas lo mataron a pedradas en Egipto. 1 Tertuliano lo cuenta sin más entre los profetas perseguidos: "Jeremías, apedreado". 13 El Martirologio de 1897 dice que fue apedreado por el pueblo y murió en Tafnes, donde fue sepultado. 12 La introducción de la New American Bible es más cauta: "según una antigua tradición, fue asesinado por sus propios compatriotas". 2
La alianza nueva
En el centro del libro hay unos capítulos de esperanza que, como recuerda Juan Pablo II, se llaman el "Libro de la Consolación". 9 El Señor promete reunir al pueblo disperso y "cambiar su luto en gozo". 5 Luego viene el pasaje que la introducción de la New American Bible llama su "enseñanza más sublime": 2
"Vienen días, dice el Señor, en que haré una alianza nueva con la casa de Israel y la casa de Judá. ... Pondré mi ley dentro de ellos y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo". 5 El Martirologio Romano la lee como anuncio de la alianza nueva y eterna en Jesucristo. 11
Juan Pablo II reconocía que "este sueño todavía no se ha cumplido", y atribuía la culpa al pueblo, no a Dios. 9 La promesa seguía en pie: "El amor de Dios no falla". 9 Para él la alianza nueva llegó "con la muerte y resurrección de Cristo y el don del Espíritu", y solo se cumplirá del todo cuando vuelva el Señor. 9
Una figura de Cristo
El Martirologio dice que, por haber sido perseguido al anunciar la destrucción de la ciudad santa, la Iglesia ha visto en él una figura de Cristo sufriente. 11 Faulhaber lo dice con más audacia: "Los otros videntes fueron profetas mesiánicos; Jeremías fue una profecía mesiánica hecha carne y sangre". 1 Cita las palabras del propio profeta, "yo era como un cordero manso llevado al sacrificio", y señala que tanto Jeremías como Cristo lloraron sobre la ciudad que no quiso escuchar. 1
La Iglesia sigue rezando con sus palabras. Las Lamentaciones, que la tradición le atribuye, tienen su lugar en el Oficio de la Semana de Pasión. 1 Dos de sus cánticos forman parte de los Laudes de la Liturgia de las Horas: uno el jueves de la primera semana y la lamentación del capítulo 14 los viernes, el día en que la Iglesia conmemora la muerte del Señor. 910
Faulhaber destaca también el Jeremías de Miguel Ángel en la bóveda de la Capilla Sixtina, la figura que se ve en esta página: inclinado hacia delante, "la cabeza apoyada en la mano derecha, la barba desordenada como expresión de un tiempo de intenso dolor". 1
¿De qué es patrono San Jeremías?
La fiesta de San Jeremías
La fiesta de San Jeremías es el 1 de mayo. El Martirologio Romano, en el texto publicado por los obispos italianos, hace ese día conmemoración de San Jeremías, profeta. 11 La edición inglesa del Martirologio de 1897 lo tenía también el 1 de mayo, y Faulhaber escribía en 1910 que "el Martirologio Romano asigna su nombre al 1 de mayo". 112
Rezar con San Jeremías
Jeremías dijo que era demasiado joven y que no sabía hablar, y fue enviado de todos modos. 3 Nada en su historia indica que la misión se le hiciera más fácil. Se burlaron de él, lo azotaron, lo encarcelaron y lo dejaron en el barro, y la ciudad a la que advirtió cayó tal como él había dicho. 146
Lo que dejó es un testimonio de oración de una sinceridad poco común. Acusó a Dios de haberlo engañado, intentó dejar de hablar, maldijo su nacimiento y descubrió que no podía guardarse la palabra: le quemaba. 4 El libro no lo suaviza.
Rezó también por quienes lo odiaban y lloró por la ciudad que no quiso escuchar. 110 Entre las ruinas guardó la promesa de una alianza escrita en el corazón, y Juan Pablo II llamó a ese amor de Dios "el hilo de oro" que recorre las alegrías y las penas de Israel. 59
Murió, hasta donde se sabe, en el exilio, entre gente que había rechazado su consejo. 12 La Iglesia lo recuerda el 1 de mayo como un profeta en quien ve a Cristo sufriente. 11
San Jeremías, ruega por nosotros.
Fuentes
- 1.Michael Faulhaber, "Jeremias," The Catholic Encyclopedia, vol. 8 (New York: Robert Appleton Company, 1910).
- 2.Introduction to the Book of Jeremiah, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 3.Jeremiah 1, with notes, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 4.Jeremiah 20, with notes, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 5.Jeremiah 31, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 6.Jeremiah 38, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 7.Jeremiah 36, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 8.Jeremiah 43, The New American Bible, as hosted by the Holy See.
- 9.John Paul II, General Audience on the Canticle of Jeremiah (Jer 31:10-14), October 10, 2001, Libreria Editrice Vaticana.
- 10.John Paul II, General Audience on the Canticle from the Book of Jeremiah (Jer 14:17-21), December 11, 2002, Libreria Editrice Vaticana.
- 11.Roman Martyrology, entry for May 1, "San Geremia, profeta," Santo del giorno, Conferenza Episcopale Italiana (in Italian).
- 12.The Roman Martyrology, May 1 (Baltimore: John Murphy Company, 1897).
- 13.Tertullian, Scorpiace, chapter 8, translated by S. Thelwall, Ante-Nicene Fathers, vol. 3 (Buffalo: Christian Literature Publishing Co., 1885), as hosted by New Advent.
Otros santos a quienes acudir
Otros santos de esta colección a quienes se acude por algunas de las mismas cosas.
- San Bernardo Tolomei10 de mayo de 1272 - 20 de agosto de 1348DiscernimientoValentíaSufrimiento y enfermedad
- San Claudio de la Colombière1641 - 15 de febrero de 1682DiscernimientoSufrimiento y enfermedadValentía
- San Juan Ic. 470 - 18 de mayo de 526ValentíaSufrimiento y enfermedadDiscernimiento
- San Juan Pablo II18 de mayo de 1920 - 2 de abril de 2005ValentíaSufrimiento y enfermedadDiscernimiento