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San Felipe de Heraclea

M. 304, según la fecha de Butler

No hay ningún retrato de San Felipe que podamos publicar libremente.

Cargo
Obispo de Heraclea, metrópoli de Tracia, hoy Marmara Ereğlisi, en Turquía 123
Compañero
Hermes, su diácono, martirizado con él 123
Persecución
Los primeros edictos de Diocleciano, contra las iglesias y los libros sagrados 123
Muerte
Quemado en Adrianópolis, hoy Edirne; en 304 según Butler, o tras su traslado allí en el otoño de 303 según el cómputo de Franchi de' Cavalieri 123
Fuente
La Passio sancti Philippi, BHL 6834, conservada en latín a partir de un original griego perdido 2
Fiesta
22 de octubre, con San Hermes 123

San Felipe era obispo de Heraclea, en Tracia, cuando comenzó la persecución de Diocleciano, y se negó a entregar los libros sagrados de su Iglesia para que fueran quemados. 13 Tras meses de cárcel, él y su diácono Hermes fueron llevados a Adrianópolis, hoy Edirne, y quemados vivos. 123 El Martirologio Romano los conmemora juntos el 22 de octubre. 3

Un obispo anciano y su diácono

Butler llama a Felipe un venerable anciano, obispo de Heraclea, la metrópoli de Tracia, que había servido a esa Iglesia como diácono y como sacerdote antes de ser su obispo. 1 Santi e Beati añade que se sabe poco de él antes de la persecución: la Passio lo presenta ya anciano y con un largo ministerio, pero no da una fecha segura de su nacimiento ni de su elección. 2 Heraclea era la antigua Perinto, en la costa norte del mar de Mármara; la ciudad es hoy Marmara Ereğlisi. 23

Butler dice que Felipe formó a muchos discípulos y que dos de ellos compartieron su martirio: Severo, sacerdote, y Hermes, diácono. 1 Hermes había sido el primer magistrado de la ciudad y era muy querido por su bondad, pero después de entrar en el ministerio, dice Butler, se ganaba la vida con sus propias manos y educó a su hijo para hacer lo mismo. 1 Santi e Beati observa que su rango de decurión es verosímil para un cristiano de la época, aunque procede de la misma tradición hagiográfica que el resto. 2

Casi todo lo que se cuenta de los dos procede de un solo documento, la Passio sancti Philippi, que se conserva en latín y fue traducida de un original griego hoy perdido. 2 Pio Franchi de' Cavalieri, que la editó para la Biblioteca Vaticana, la consideró sustancialmente fiable en los hechos principales de la persecución, aunque señaló añadidos y reelaboraciones en el texto conservado. 2

La iglesia sellada

Cuando se publicaron los primeros edictos de Diocleciano contra los cristianos, muchos aconsejaron al obispo que dejara la ciudad. 1 Butler dice que ni siquiera quiso salir de la iglesia, y siguió preparando a su pueblo para la fiesta de la Epifanía. 1 Mientras predicaba, un oficial de la ciudad llegó por orden del gobernador para sellar la puerta de la iglesia. 1 Felipe le preguntó si creía que Dios habita entre paredes y no más bien en el corazón de los hombres, y siguió reuniendo a la asamblea fuera. 1

Al día siguiente, unos oficiales sellaron los vasos y los libros sagrados. 1 Después, el gobernador Baso encontró a Felipe y a muchos de sus fieles ante la puerta de la iglesia y los hizo comparecer. 1 Preguntó cuál de ellos era el maestro de los cristianos, y Felipe respondió que él era a quien buscaba. 1 Baso exigió los vasos de oro y plata y el libro que leían. 1 En el relato de Butler, Felipe contestó que les darían los vasos y el tesoro, porque Dios no se honra con metales preciosos sino con la caridad, pero que los libros sagrados ni a Baso le correspondía pedirlos ni a él entregarlos. 1

El Martirologio cuenta este momento con más brevedad y con otro gobernador: cuando se le ordenó cerrar la iglesia y presentar los vasos y los libros sagrados, Felipe respondió al gobernador Justino que no le era lícito a él entregar lo que se le pedía, ni a Justino apropiárselo. 3 Santi e Beati da la misma respuesta y dice que el primer gobernador nombrado en la Passio es Baso, al que más tarde sucedió Justino. 2

Los libros quemados

Baso hizo torturar a Felipe, y Hermes, que dijo al gobernador que no podría destruir la palabra de Dios aunque le quitara todos sus escritos, fue azotado. 1 La iglesia fue destejada, y los libros sagrados se quemaron en la plaza, con llamas tan altas que asustaron a los presentes. 1

Butler dice que Felipe, al saber del fuego, habló a la multitud del juicio de Dios y les recordó cuántas veces habían ardido sus propios templos. 1 Baso le insistió en que sacrificara a los dioses, a los emperadores y a la fortuna de la ciudad, y le señaló una gran estatua de Hércules; Felipe respondió que el metal no es objeto de culto. 1 Hermes también se negó: dijo que no lo haría, porque era cristiano. 1 Camino de la cárcel, dice Butler, la gente derribó a Felipe una y otra vez, y él se levantaba siempre con el rostro alegre. 1

Durante un tiempo les permitieron estar en una casa cerca de la cárcel, adonde acudían cristianos y nuevos conversos para ser instruidos, y más tarde en una celda junto al teatro, donde los visitaban multitudes por la noche. 1 Butler dice que los cristianos se afligieron cuando Baso dejó el cargo, porque Baso solía atender a razones, ya que su mujer se había hecho creyente, y su sucesor Justino era un hombre violento. 1

Ante Justino

Llevado ante Justino, Felipe le dijo que era cristiano y no podía hacer lo que se le pedía, y que su encargo era castigar su negativa, no forzar su obediencia. 1 Cuando Justino lo amenazó, le respondió que podría atormentarlo, pero no vencerlo. 1 Lo arrastraron por los pies por las calles hasta dejarle el cuerpo destrozado, y los cristianos lo llevaron en brazos de vuelta a su celda. 1 Hermes fue interrogado y tratado del mismo modo, y el sacerdote Severo, que estaba escondido, se entregó. 1

Butler dice que estuvieron presos siete meses en un aire malsano y que después los llevaron a Adrianópolis. 1 Santi e Beati recoge los mismos siete meses y dice que Franchi de' Cavalieri relacionó el arresto con marzo de 303 y situó por tanto el traslado en el otoño de ese año, aunque advierte que la cronología es una reconstrucción a partir del texto hagiográfico. 2 En Adrianópolis azotaron a Felipe con varas hasta que, dice Butler, le abrieron las carnes. 1 Hermes encontró favorables a los funcionarios del tribunal, porque les había hecho muchos favores como magistrado, pero declaró que era cristiano desde la cuna y no quiso sacrificar. 12

La hoguera de Adrianópolis

Tres días después, Justino los condenó a la hoguera para que otros aprendieran a obedecer. 1 Felipe tenía los pies tan heridos que no podía andar y lo llevaron en brazos; Hermes lo siguió con dificultad, y Butler recoge sus palabras a su obispo: que se dieran prisa en ir al Señor, y que no se preocuparan por los pies, pues ya no los iban a necesitar. 1 Hermes contó a la multitud que había soñado con una paloma blanca como la nieve que se posó sobre él y le dio alimento, y que por ella supo que el Señor lo llamaba. 1

En el lugar de la ejecución enterraron las piernas de Felipe hasta las rodillas y le clavaron las manos a la estaca. 1 Antes de que encendieran el fuego, Hermes pidió a un cristiano llamado Velogo que diera un mensaje a su hijo Felipe: que devolviera todo lo que se había confiado a su padre, para que él no incurriera en falta, y que recordara que era joven y debía ganarse el pan trabajando, como había visto hacer a su padre. 1 Los mártires dieron gracias a Dios mientras pudieron hablar. 1

Butler dice que los cuerpos se encontraron enteros, el de Felipe con las manos extendidas como en oración, y que cuando Justino los hizo arrojar al río Hebro, cristianos de Adrianópolis los recuperaron con redes y los escondieron en un lugar llamado Ogestiron. 1 Santi e Beati cuenta la recuperación y el escondite, pero añade que la historia de la conservación milagrosa de los cuerpos pertenece a la tradición hagiográfica y no tiene confirmación independiente. 2

Severo y el Martirologio

Butler termina con Severo, que quedó solo en la cárcel, pidió compartir su gloria y fue martirizado al día siguiente. 1 Santi e Beati refiere que Franchi de' Cavalieri encontró fuertes indicios de que el episodio de Severo se insertó más tarde en el texto latino, pues interrumpe una narración en la que Hermes sigue directamente a Felipe. 2 Severo aparece con ellos en el antiguo Martirologio Jeronimiano, y un tal Eusebio figura en algunos martirologios antiguos, pero el Martirologio Romano actual nombra solo a Felipe y a Hermes. 23

Santi e Beati observa también que el antiguo Martirologio Romano situaba por error su muerte bajo Juliano el Apóstata; el Martirologio revisado la devuelve a la persecución de Diocleciano, como dice la Passio. 23 En Fermo, en el centro de Italia, se celebra también el 22 de octubre a un obispo y mártir llamado Felipe, y algunos han atribuido las reliquias de allí al obispo de Heraclea, pero Santi e Beati dice que la identificación no puede darse por demostrada. 2

¿De qué es patrono San Felipe de Heraclea?

Ninguna de las fuentes usadas para esta página nombra a San Felipe de Heraclea patrono de nada, y aquí no se añade ningún patronazgo. 123 Santi e Beati añade que no hay un conjunto antiguo y bien documentado de atributos que lo distinga a él y a Hermes en el arte. 2

La fiesta de San Felipe de Heraclea

La fiesta de San Felipe de Heraclea es el 22 de octubre, que comparte con su diácono San Hermes. 23 Butler dice que los martirologios consagran a su memoria el 22 de octubre, y el Martirologio Romano actual los conmemora ese día. 13

Rezar con San Felipe de Heraclea

Cuando fueron a sellar su iglesia, Felipe reunió a la asamblea ante la puerta y preguntó si Dios vivía en las paredes o en las personas. 1 Según Butler, estaba dispuesto a entregar el oro, pero no los libros. 1

Hermes había sido el primer hombre de su ciudad y se ganaba la vida con sus manos. 1 Su última petición se refería a una deuda y a su hijo: que se devolviera lo que le habían confiado, y que el muchacho trabajara por su pan como había visto hacer a su padre. 1

Ninguno de los dos pudo caminar hasta el fuego. 1 A Felipe lo llevaron en brazos, y Hermes le dijo a su obispo que no se preocupara por los pies. 1 El relato pasó por manos posteriores, y la Iglesia guarda en un mismo día los dos nombres de los que está segura. 23

San Felipe de Heraclea, ruega por nosotros.

Fuentes

  1. 1.Alban Butler, "St. Philip, Bishop of Heraclea and Companions, MM.," October 22, The Lives of the Fathers, Martyrs, and Other Principal Saints, Vol. X (1842), via the Internet Archive.
  2. 2.Giampietro Cattini, "Santi Filippo, Ermete (Ermes) e compagni, Martiri ad Adrianopoli," Santi, beati e testimoni (santiebeati.it) (in Italian).
  3. 3.Roman Martyrology, entry for October 22, "Santi martiri Filippo, vescovo ed Ermete, diacono," as printed in "Santo del giorno," Conferenza Episcopale Italiana (in Italian).

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