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San Antipas de Pérgamo

Murió en Pérgamo, siglo I

Icono impreso en blanco y negro de comienzos del siglo XX de un obispo barbado con aureola, de pie y de cuerpo entero, revestido con ornamentos, con la estola sobre los hombros marcada con cruces y una cruz sostenida contra el pecho, sobre una leyenda en eslavo eclesiástico que dice Hieromártir Antipa
Artista desconocido, "Hieromártir Antipa", ilustración de las Vidas de los santos rusas según San Dimitri de Rostov, volumen de abril, 1903-1911. Dominio público. Fuente
En la Escritura
Apocalipsis 2,13, "mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros" 12
Lugar
Pérgamo, en la provincia romana de Asia, la actual Bergama, en Turquía 2710
Muerte
Martirizado en Pérgamo; bajo Domiciano, según el Martirologio de 1897 y las Actas griegas 69; bajo Nerón, según Catholic.net 11
Forma de muerte
No la dice la Escritura 12; encerrado en un toro de bronce al rojo, según las Actas y el Martirologio de 1897 69
Tradición
Obispo de Pérgamo, según la tradición griega 611
Fiesta
11 de abril 68910
Patronazgo
Ninguno indicado en las fuentes consultadas 6810

San Antipas es el cristiano de Pérgamo al que Cristo resucitado, en el libro del Apocalipsis, llama "mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde habita Satanás". 1 Ese único versículo es todo lo que la Escritura dice de él. Un relato griego escrito mucho después lo convierte en el anciano obispo de la ciudad, quemado vivo dentro de un toro de bronce bajo el emperador Domiciano. 69 Su fiesta es el 11 de abril. 10

Antipas en el libro del Apocalipsis

Los capítulos segundo y tercero del Apocalipsis contienen siete cartas breves, dirigidas cada una "al ángel" de una iglesia de la provincia romana de Asia y dictadas por Cristo a Juan. 12 La tercera va a Pérgamo. En la Douay-Rheims dice: "Sé dónde habitas, donde está el trono de Satanás; y mantienes mi nombre, y no has negado mi fe. Aun en aquellos días en que Antipas fue mi testigo fiel, que fue muerto entre vosotros, donde habita Satanás". 1

La New American Bible traduce el mismo versículo así: "ni siquiera en los días de Antipas, mi testigo fiel, que fue martirizado entre vosotros, donde vive Satanás". 2 La carta reprende después a algunos de Pérgamo que seguían "la doctrina de Balaán" y a otros que seguían a los nicolaítas, y termina prometiendo al vencedor el "maná escondido" y una piedra blanca con un nombre nuevo escrito. 2

Del versículo se pueden sacar tres cosas. Antipas pertenecía a la iglesia de Pérgamo, o al menos murió allí. Lo mataron por el nombre de Cristo, en un tiempo en que el resto de aquella iglesia se mantuvo firme. Y cuando Juan escribía, su muerte ya era cosa pasada, algo que aquella iglesia recordaría como "aquellos días". 12 La Escritura no le da cargo, edad, fecha ni forma de muerte. 12

El testigo fiel

El título que Cristo le da es el mismo que el Apocalipsis usa para Cristo. El libro empieza con un saludo "de parte de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos", y la carta a Laodicea la envía "el testigo fiel y veraz". 34 Cristo da ese mismo título a Antipas. 12

Tertuliano, en su tratado Scorpiace, reunió las advertencias y promesas de estas cartas para exhortar a los cristianos a mantenerse firmes y morir por el Señor antes que negarlo. Recordaba a sus lectores que la carta a Pérgamo hacía mención "de Antipas, el fidelísimo mártir, que fue muerto donde habita Satanás". 5 Es el escritor más antiguo, entre las fuentes leídas para esta página, que nombra a Antipas, y no añade nada a lo que dice el versículo. 5

Pérgamo, donde habita Satanás

Pérgamo era una antigua capital real, legada a Roma por su último rey en el año 133 a. C. Siméon Vailhé, que escribe sobre la ciudad en la Enciclopedia Católica, menciona su gran altar decorado con una batalla de gigantes, su célebre biblioteca y la tradición de que allí se inventó el pergamino. 7 La nota de la New American Bible la llama "un centro de diversas clases de culto pagano". 2

No se sabe con certeza qué significa "el trono de Satanás". La misma nota sugiere que se refiere "al culto al emperador y a otras prácticas paganas que florecían en Pérgamo, quizá en concreto al altar de mármol blanco levantado y dedicado a Zeus por Eumenes II". 2 Vailhé nombra también a los mártires posteriores de la ciudad, Carpo, Papilo y Agatónica, y empieza su lista con Antipas, apoyándose en el Apocalipsis. 7

Las Actas de su martirio

Todo lo demás que se cuenta de Antipas procede de una pasión griega que el bolandista Daniel Papebroch publicó en las Acta Sanctorum, en una traducción latina de Francesco Zino cotejada con un manuscrito griego del Vaticano. 6 El relato es este. Cuando Domiciano ordenó a los cristianos de todas partes adorar a los dioses, y Juan fue desterrado a Patmos, Antipas siguió predicando en Pérgamo sin miedo. 6 Los demonios, dice, se aparecían en sueños a los sacerdotes paganos y se quejaban de que ya no podían quedarse en la ciudad, porque Antipas, el jefe de los cristianos, los expulsaba. 6

Una multitud lo apresó y lo llevó ante el gobernador de la ciudad, que le instó a obedecer al emperador y salvar la vida. 6 Antipas respondió que era cristiano y que no obedecería. Cuando el gobernador invocó la antigüedad del culto a los dioses, él contestó que era un anciano, cercano ya a la muerte, y que no iba a abandonar su confesión de fe por unos años más. 6 Lo llevaron al templo de Diana, donde habían calentado al fuego una estatua de bronce en forma de toro, y lo encerraron dentro. Allí oró, dando gracias a Dios por contarlo entre los mártires y encomendándole su espíritu, y murió, dicen las Actas, como quien cae en un sueño profundo. 6

La edición inglesa de 1897 del Martirologio Romano conserva lo esencial: "Bajo el emperador Domiciano, fue encerrado en un buey de bronce al rojo vivo, y así consumó su martirio". 9 Catholic.net, en una entrada traducida del italiano Santi e Beati, cuenta la misma historia del arresto, el gobernador y el toro de bronce, pero la sitúa en el reinado de Nerón. 11

Qué pensaron los bolandistas de las Actas

Papebroch no tomó las Actas por un testimonio de primera mano. Las consideró un panegírico compuesto mucho después, en un tiempo de paz para la Iglesia, por un clérigo de Pérgamo, ya que el autor habla de las reliquias depositadas "en este lugar" donde se reunía su propia comunidad. 6 Observó que el texto no contiene nada sobre la vida del santo, solo su muerte tal como la recordaban las generaciones posteriores, y que el largo diálogo con el gobernador era composición del autor, escrita para mostrar en forma retórica la constancia del mártir. 6

Aun así, el relato es antiguo. Papebroch cita a Andrés, arzobispo de Cesarea de Capadocia, que en su comentario al Apocalipsis dijo haber leído en otro tiempo el martirio de Antipas, y a su sucesor Aretas, que escribió que el relato de su testimonio se conservaba hasta su propio tiempo. 6 Catholic.net sitúa el comentario de Andrés en el siglo VII. 11

Las Actas transmiten también la tradición de que Antipas fue obispo de Pérgamo. Papebroch la llama la tradición recibida entre los griegos, y la liturgia griega lo dice abiertamente: en el canon de su fiesta, obra de José el Himnógrafo, Pérgamo se alegra ese día en su santísimo pastor, y se dice que Antipas recibió los dones del Espíritu de la enseñanza de Juan, el que se reclinó sobre el pecho del Señor. 6 Ni la Escritura ni ninguno de los dos Martirologios lo llaman obispo. 1910 Catholic.net añade que en los iconos se le representa como obispo, y que la tradición oriental lo cuenta entre los setenta y dos discípulos. 11

Su sepulcro y el buey de bronce

Las Actas terminan con unos hombres piadosos que recogen sus restos y los depositan en Pérgamo, en un lugar que, dice el autor, seguía siendo célebre por sus milagros y curaciones. 6 Un sinaxario de Constantinopla, que cita Papebroch, describe su sepulcro en la iglesia de Pérgamo como un manantial continuo de óleo perfumado y de curaciones, y dice que su fiesta se celebraba en la capital en la iglesia del apóstol Juan, junto a la gran iglesia. 6 Alban Butler solo anota que padeció en Pérgamo, "donde su sepulcro fue famoso por sus milagros en tiempos posteriores". 8

El mismo sinaxario añade a su última oración un detalle que no está en las Actas: que quienes guardaran su memoria quedaran libres de enfermedades, y sobre todo del tormento del dolor de muelas. 6

El toro mismo, según el cronista bizantino Cedreno, al que cita Papebroch, fue llevado de Pérgamo a Constantinopla entre los ornamentos que Teodosio el Grande reunió para la ciudad, y era el horno en que fue quemado Antipas. 6 Vailhé recoge, sin relacionarlo con Antipas, que en el año 610 el cuerpo del emperador Focas "fue quemado en un buey de bronce traído de Pérgamo". 7

¿De qué es patrono San Antipas?

Ninguna de las fuentes consultadas para esta página nombra a San Antipas patrono de nada, y la página no inventa un patronazgo. 810 Lo más parecido es la oración que el sinaxario de Constantinopla pone en sus labios, pidiendo que quienes honraran su memoria se vieran libres de enfermedades, y en especial del dolor de muelas. 6

La fiesta de San Antipas

La fiesta de San Antipas es el 11 de abril. El Martirologio Romano actual, tal como lo publican los obispos italianos, hace memoria ese día, en Pérgamo de Asia, en la actual Turquía, de San Antipas, testigo fiel, como dice San Juan en el Apocalipsis, que sufrió el martirio por el nombre de Jesús. 10 El Martirologio inglés de 1897 lo registra el mismo día, y también Butler y las Acta Sanctorum. 689

La fecha es griega. Papebroch cuenta que los calendarios latinos conocieron la fiesta por los griegos, a través de la colección de vidas de Luigi Lipomano; Molano la añadió a su edición de Usuardo en 1568, la suprimió en 1579 y la restituyó en 1583 tras ver un calendario griego impreso. 6 Lo siguieron Galesinio y Canisio, y el cardenal Baronio incluyó después a Antipas en el Martirologio Romano revisado, citando el Menologio griego. 6

Rezar con San Antipas

La Iglesia apenas sabe con certeza nada de Antipas, salvo su nombre y las palabras que Cristo usó para él. 12 Son las palabras que el Apocalipsis usa para el mismo Cristo, "el testigo fiel", y se las da a un hombre del que el libro no dice nada más. 3

Su muerte la recordó primero la iglesia que la vio. La carta a Pérgamo alaba a los cristianos de allí por no haber negado la fe "aun en aquellos días", y les pide lo mismo otra vez: el versículo que lo recuerda es también una llamada a quienes seguían viviendo en aquella ciudad. 12

El relato posterior llena lo que la Escritura deja en blanco, y sus propios editores no fingieron otra cosa. 6 Lo que conservó fue la parte más antigua: un hombre en una ciudad hostil que no dejó de hablar de Cristo, y que murió por ello. 16

San Antipas de Pérgamo, ruega por nosotros.

Fuentes

  1. 1.The Apocalypse of Saint John, chapter 2, Douay-Rheims Bible (Challoner revision), as hosted by DRBO.org.
  2. 2.Revelation 2, with notes, New American Bible. The Holy See.
  3. 3.Revelation 1, New American Bible. The Holy See.
  4. 4.Revelation 3, New American Bible. The Holy See.
  5. 5.Tertullian, Scorpiace, chapter 12, translated by S. Thelwall, Ante-Nicene Fathers, vol. 3 (Buffalo: Christian Literature Publishing Co., 1885), as hosted by New Advent.
  6. 6.Daniel Papebroch, "De S. Antipa martyre, episcopo Pergami in Asia," commentary and Martyrium translated from the Greek by Francesco Zino, April 11, Acta Sanctorum, Aprilis tomus II (Antwerp, 1675; reprinted Paris: Victor Palmé), pp. 3-4, Internet Archive (in Latin).
  7. 7.Siméon Vailhé, "Pergamus," The Catholic Encyclopedia, vol. 11 (New York: Robert Appleton Company, 1911).
  8. 8.Alban Butler, "St. Antipas, M.," April 11, in The Lives of the Fathers, Martyrs, and Other Principal Saints, Vol. IV, April (Derby: Richardson and Son, 1843), Internet Archive.
  9. 9.The Roman Martyrology, April 11 (Baltimore: John Murphy Company, 1897), Internet Archive.
  10. 10.Roman Martyrology, entry for April 11, "Sant'Antípa, martire," Santo del giorno, Conferenza Episcopale Italiana (in Italian).
  11. 11."Antipas, Santo," Santoral, Catholic.net, translated by Xavier Villalta from Santi e Beati (in Spanish).

Otros santos a quienes acudir

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