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San Alejandro de Jerusalén

M. 251

No hay ningún retrato de San Alejandro que podamos publicar libremente.

También llamado
Alejandro de Capadocia 13
Maestros
Panteno y Clemente de Alejandría, según su propia carta 24
Primera sede
Una ciudad de Capadocia 234
Obispo de Jerusalén
Coadjutor de Narciso y después su sucesor; Butler fecha su llegada en 212 24
Fundó
La biblioteca de Jerusalén (Elia) que Eusebio usaría más tarde 245
Muerte
En la cárcel de Cesarea, en la persecución de Decio, en 251 124
Sucesor
Mazabanes 2
Fiesta
18 de marzo; 22 de diciembre entre los griegos 145

San Alejandro fue un obispo de Capadocia que llegó a Jerusalén como peregrino, fue retenido allí para ayudar a su anciano obispo Narciso y gobernó la Iglesia de Jerusalén primero con él y después tras él. 12 Fundó allí una biblioteca que Eusebio seguía usando un siglo más tarde, defendió y ordenó a Orígenes, y murió en la cárcel de Cesarea durante la persecución de Decio, en 251. 12 El Martirologio Romano lo conmemora el 18 de marzo. 5

Un obispo conocido por sus cartas

Casi todo lo que se sabe de Alejandro procede de Eusebio de Cesarea, que tuvo la ventaja de leer sus cartas. 2 El libro VI de la Historia eclesiástica cita cuatro de ellas, a la Iglesia de Antioquía, a los fieles de Antínoe, a Orígenes y a Demetrio de Alejandría, y Eusebio dice que las cartas de ese tipo se conservaban en la biblioteca de Elia que había fundado Alejandro. 2 Jerónimo, que escribió más tarde, conocía las mismas cartas y añade algunos títulos. 3

Butler dice que Alejandro estudió en la gran escuela cristiana de Alejandría, con Panteno y después con Clemente, y que Orígenes fue compañero suyo; la Enciclopedia Católica recoge esto último como dato de Butler. 14 Las palabras del propio Alejandro confirman la primera parte. En una carta a Orígenes recordaba a los padres bienaventurados que les habían precedido en el camino, con quienes pronto estarían, y nombraba a Panteno, verdaderamente bienaventurado y maestro, y al santo Clemente, su maestro y bienhechor. 2

Obispo y prisionero en Capadocia

Fue primero obispo en Capadocia. 23 Eusebio no nombra la ciudad, y Butler dice solo que era cierta ciudad de aquella región. 4 Eusebio lo cuenta entre los que soportaron con valor la persecución del emperador Severo y sobrevivieron, y dice que su condición de confesor fue lo que más tarde lo hizo digno de Jerusalén. 2 Butler fecha su confesión en 204 y dice que estuvo preso varios años, hasta el comienzo del reinado de Caracalla, en 211. 4 La Enciclopedia Católica, en cambio, sitúa el encarcelamiento en tiempos de Alejandro Severo, un emperador que llegó al poder algunos años después. 1

De aquellos años se conserva una carta. Cuando Asclepíades, también confesor, llegó a obispo de Antioquía, Alejandro escribió a esa Iglesia presentándose como siervo y prisionero de Jesucristo, y le dijo que el Señor había hecho ligeras y llevaderas sus cadenas al saber que, por la Providencia divina, Asclepíades había asumido el episcopado. 2 La envió por medio de Clemente, presbítero bienaventurado, hombre virtuoso y probado, que según él había fortalecido y edificado allí la Iglesia del Señor. 2 Butler entiende que Clemente atendió al pueblo de Alejandro mientras su obispo estaba encadenado. 4

Llamado a Jerusalén

Eusebio cuenta cómo llegó a quedarse en Jerusalén. Narciso, su obispo, era ya demasiado anciano para cumplir sus funciones, y la Providencia de Dios llamó a compartir el cargo con él, por una revelación recibida en una visión nocturna, a Alejandro, que era entonces obispo en otro lugar. 2 Alejandro salió de Capadocia por un voto y para conocer los lugares santos. 2 En Jerusalén, una segunda revelación anunció a los fieles más fervorosos que, si salían fuera de las puertas, recibirían al obispo que Dios les había destinado, y con el consentimiento de los obispos vecinos lo obligaron a quedarse. 2

Jerónimo lo cuenta de forma algo distinta: a Narciso y a muchos de sus clérigos les fue revelado que a la mañana siguiente entraría en la ciudad un obispo, y cuando así ocurrió se reunieron los obispos de Palestina y Alejandro tomó con él el timón de la Iglesia de Jerusalén. 3 Butler fecha la llegada en 212, después de su liberación, y llama concilio a aquella reunión de obispos. 4 La Enciclopedia Católica subraya que el arreglo contó con el consentimiento de todos los obispos de Palestina. 1

Los dos obispos gobernaron juntos. Alejandro cerró una carta a los fieles de Antínoe, en Egipto, con un saludo de su colega: Narciso, que había tenido el episcopado antes que él y que ahora lo acompañaba en la oración a sus ciento dieciséis años, los saludaba y los exhortaba, como él, a vivir en concordia. 2 Jerónimo da como título de la carta Sobre la paz de la Iglesia. 3

La biblioteca de Elia

Alejandro reunió una colección de libros en Jerusalén, o Elia, como Eusebio llama a la ciudad. 2 Eusebio dice que las cartas de los hombres sabios de aquella época se habían conservado hasta su tiempo en la biblioteca de Elia, fundada por Alejandro, y añade que de esa biblioteca pudo reunir material para su propia obra. 2 Butler la describe como una gran biblioteca de escritos y cartas de hombres eminentes. 4 La Enciclopedia Católica le dedica un elogio especial, y el Martirologio Romano nombra la biblioteca en primer lugar entre lo que hizo por la Ciudad Santa, junto con una escuela que instituyó. 15

Clemente de Alejandría le dedicó un libro. Jerónimo cuenta entre las obras de Clemente un libro dirigido a Alejandro, obispo de Jerusalén. 3

Alejandro y Orígenes

La amistad que más le costó fue la de Orígenes. Cuando una guerra lo hizo salir de Alejandría, Orígenes fue a Cesarea de Palestina, y los obispos de allí le pidieron que predicara y explicara las Escrituras en la iglesia aunque todavía no estaba ordenado. 2 Demetrio, su obispo en Alejandría, protestó, y Alejandro y Teoctisto de Cesarea le respondieron que no sabían cómo podía afirmar algo tan claramente falso como que nunca se había oído ni visto que los laicos predicaran en presencia de obispos. 2 Nombraron a otros tres obispos que habían hecho lo mismo y añadieron que probablemente se había hecho también en otros lugares que ellos no conocían. 2

Algunos años después, cuando Orígenes pasó por Palestina por asuntos de la Iglesia, fue ordenado presbítero en Cesarea; según Eusebio, por los obispos de Cesarea y de Jerusalén, y Jerónimo nombra a Teoctisto y a Alejandro. 23 Demetrio escribió entonces contra Orígenes a los obispos de todas partes y, dice Eusebio, se atrevió a incluir en sus acusaciones a quienes lo habían elevado al presbiterado. 2 Jerónimo dice que Alejandro escribió una carta en defensa de Orígenes contra Demetrio. 3

Eusebio dice que Alejandro y Teoctisto lo escuchaban asiduamente, como a su único maestro, y le permitían explicar las Escrituras divinas. 2 En la carta a Orígenes citada más arriba, Alejandro escribió que era voluntad de Dios que la amistad heredada entre ellos permaneciera firme, e incluso se hiciera más cálida y más fuerte. 2 Butler añade que Orígenes atestigua que Alejandro superaba a los demás obispos de su tiempo en mansedumbre y en la dulzura de sus palabras. 4

La persecución de Decio

El emperador Decio emprendió una persecución contra las Iglesias en la que murió en Roma el papa Fabián. 2 Alejandro, ya muy anciano, fue llevado a Cesarea, sede del gobernador. 2 Eusebio escribe que fue llevado de nuevo por causa de Cristo ante el tribunal del gobernador en Cesarea y que, tras salir airoso de una segunda confesión, fue arrojado a la cárcel, coronado por las canas de una edad venerable. 2 Después de aquella confesión se durmió en la cárcel, y Mazabanes le sucedió en el episcopado de Jerusalén. 2 Bábilas de Antioquía murió del mismo modo en la misma persecución. 23

Dionisio de Alejandría, que escribió poco después al papa Cornelio, lo dijo en una línea: el bienaventurado Alejandro, encerrado en la cárcel, había partido dichosamente. 2 Jerónimo dice que recibió la corona del martirio por confesar a Cristo, y Butler que murió encadenado en Cesarea hacia finales del año 251 y que Epifanio, Jerónimo y los martirologios lo llaman mártir. 34 El Martirologio Romano lo llama hoy obispo y mártir. 5

La Enciclopedia Católica añade una historia que Eusebio no cuenta. Dice que los historiadores describieron sus canas y su santidad como una doble corona en el cautiverio, que sobrevivió a muchas torturas y que, cuando trajeron fieras para devorarlo, unas le lamieron los pies y otras las huellas que dejaban en la arena. 1 Fecha su muerte en la cárcel en 251. 1

¿De qué es patrono San Alejandro de Jerusalén?

Ninguna de las fuentes usadas para esta página nombra a San Alejandro de Jerusalén patrono de nada, y aquí no se añade ningún patronazgo. 145 Se le recuerda como obispo y mártir de Jerusalén y como fundador de su biblioteca. 25

La fiesta de San Alejandro de Jerusalén

La fiesta de San Alejandro es el 18 de marzo, día en que lo conmemora el Martirologio Romano. 5 La Enciclopedia Católica da la misma fecha para la Iglesia latina y el 22 de diciembre para los griegos, y Butler recoge que los griegos lo celebran el 16 de mayo y el 22 de diciembre. 14

Rezar con San Alejandro de Jerusalén

Fue a Jerusalén a ver los lugares santos y no lo dejaron volver a casa. 2 Pasó el resto de su vida en una Iglesia que no había elegido, junto a un anciano que ya no podía hacer el trabajo, y la carta en que transmite el saludo de ese anciano solo pide a sus lectores que vivan en concordia. 2

Mucho de lo que nos ha llegado de la Iglesia primitiva llegó a Eusebio a través de los libros que Alejandro guardó. 2 Escribió de sus maestros como de los padres bienaventurados que se habían adelantado, con quienes pronto estarían, y su amistad con Orígenes se mantuvo cuando defenderlo le atrajo acusaciones a él mismo. 2

Estuvo preso dos veces, y desde su primera cárcel escribió que una buena noticia sobre otra Iglesia le había aligerado las cadenas. 2 La segunda vez era ya un anciano, y no salió. 2 Eusebio dice que se durmió, y la Iglesia lo llama mártir. 25

San Alejandro de Jerusalén, ruega por nosotros.

Fuentes

  1. 1.Thomas Campbell, "St. Alexander," The Catholic Encyclopedia, Vol. 1 (New York: Robert Appleton Company, 1907).
  2. 2.Eusebius of Caesarea, Church History, Book VI, chapters 8, 11, 14, 19, 20, 23, 27, 39 and 46, trans. Arthur Cushman McGiffert, Nicene and Post-Nicene Fathers, Second Series, Vol. 1 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1890), via New Advent.
  3. 3.Jerome, Lives of Illustrious Men, chs. 38, 54 and 62, trans. Ernest Cushing Richardson, Nicene and Post-Nicene Fathers, Second Series, Vol. 3 (Buffalo, NY: Christian Literature Publishing Co., 1892), via New Advent.
  4. 4.Alban Butler, "Saint Alexander, B.M., Bishop of Jerusalem," March 18, The Lives of the Fathers, Martyrs, and Other Principal Saints, Vol. III (Project Gutenberg #20450).
  5. 5.Roman Martyrology, entry for March 18, "Sant'Alessandro, vescovo e martire," as printed in "Santo del giorno," Conferenza Episcopale Italiana (in Italian).

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