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Santa María Josefa Sancho de Guerra

7 de septiembre de 1842 - 20 de marzo de 1912

No hay ningún retrato de Santa María Josefa que podamos publicar libremente.

Nacimiento
7 de septiembre de 1842, en Vitoria, en el País Vasco 26
Nombre en religión
María Josefa del Corazón de Jesús 126
Padres
Bernabé Sancho, sillero, y Petra de Guerra 2
Fundación
Las Siervas de Jesús de la Caridad, en Bilbao, en la primavera de 1871 246
Muerte
20 de marzo de 1912, en Bilbao 126
Beatificación
27 de septiembre de 1992, por el papa Juan Pablo II 25
Canonización
1 de octubre de 2000, por el papa Juan Pablo II, que la llamó la primera vasca canonizada 24
Fiesta
20 de marzo, en el Martirologio Romano 1

Santa María Josefa Sancho de Guerra fue la hija de un sillero de Vitoria que dejó la congregación en la que había entrado para fundar la suya, las Siervas de Jesús de la Caridad, en Bilbao en 1871, con una sola obra a la vista: atender a los enfermos en los hospitales y en sus casas. 24 La gobernó más de cuarenta años, los últimos desde una cama o una butaca, y murió en Bilbao el 20 de marzo de 1912. 26 Juan Pablo II la canonizó en 2000 como la primera santa vasca, y el Martirologio la recuerda el 20 de marzo. 14

Vitoria y Madrid

Nació en Vitoria el 7 de septiembre de 1842, hija primogénita de Bernabé Sancho, sillero, y de Petra de Guerra, y fue bautizada al día siguiente. 2 Su padre murió cuando ella tenía siete años, según la biografía de la Santa Sede; Orellana dice que seis. 26 Su madre la preparó para la primera comunión, que recibió a los diez años. 2 A los quince fue enviada a casa de unos parientes en Madrid para completar su educación. 26

La biografía de la Santa Sede destaca tres rasgos de su niñez: una fuerte piedad hacia la Eucaristía y la Virgen María, una sensibilidad hacia los pobres y los enfermos y una inclinación al retiro. 2 De vuelta en Vitoria a los dieciocho años, dijo a su madre que quería entrar en un monasterio de clausura. 2 Ya mayor solía repetir: «Nací con la vocación religiosa». 2

Una vocación hallada a tientas

Encontrar su forma le llevó años. En 1860 estaba a punto de entrar en las concepcionistas contemplativas de Aranjuez cuando se lo impidió un tifus, y su madre la ayudó a superar la desilusión. 26 En los meses siguientes le pareció comprender que Dios la llamaba a una vida activa, y entró en las Siervas de María, fundadas poco antes en Madrid por Santa Soledad Torres Acosta. 2

Al acercarse la profesión la asaltaron graves dudas sobre si aquel era su sitio. 2 Orellana dice que tenía veintidós años. 6 Abrió su alma a varios confesores, y le dijeron que se había equivocado de vocación. 2 Sus conversaciones con la misma Soledad Torres Acosta y con el arzobispo Antonio María Claret la llevaron poco a poco a la decisión de salir y fundar una nueva familia cuya única finalidad fuera asistir a los enfermos en los hospitales y en sus domicilios. 26 Orellana añade que Claret le pidió meditarlo tres días ofreciendo la Eucaristía al Espíritu Santo antes de decidir. 6

Otras Siervas de María compartían el mismo ideal y salieron con ella, con el permiso del cardenal arzobispo de Toledo. 23 La biografía de la Santa Sede en inglés dice que eran tres; su texto en español dice cuatro, y Orellana también. 236

Las Siervas de Jesús en Bilbao

La fundación se hizo en Bilbao en la primavera de 1871, cuando tenía veintinueve años. 2 Orellana cuenta que el viaje tuvo primero como destino Barcelona y que fue para ella una dura prueba espiritual; incluso algunos que luego la ayudaron mucho, entre ellos el sacerdote Mariano José de Ibargoingotia, empezaron desconfiando de ella. 6 El instituto recibió la aprobación diocesana en 1874 y la pontificia en 1886, según Orellana, y se extendió dentro y fuera de España. 6

Fue su superiora desde la fundación hasta su muerte: cuarenta y un años según la biografía de la Santa Sede, cuarenta y dos según Orellana. 26 Hizo viajes difíciles para visitar las comunidades, y Orellana recuerda que aquellas décadas incluyeron las guerras carlistas y los asedios de Bilbao. 26 Juan Pablo II, al canonizarla, dijo que vivió su vocación como apóstol auténtico en el campo de la salud, con un estilo asistencial que buscaba unir la atención material y la espiritual. 4

Sus propias palabras explican el cuidado que quería: «No crean, Hermanas, que la asistencia a los enfermos consiste solo en dar las medicinas y los alimentos al enfermo, hay otra clase de asistencia que nunca deben olvidar, y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre, saliendo al encuentro de sus necesidades». 2 Juan Pablo II citó esas mismas líneas en la canonización. 4 En el Directorio de Asistencias que escribió para el instituto, dice la biografía de la Santa Sede, llegó a afirmar que la sierva que acompaña al enfermo hasta la puerta de la eternidad hace un bien mayor que el misionero que predica a los extraviados. 2

Enfermedad y muerte

Una larga enfermedad acabó por confinarla en la casa de Bilbao. 2 Juan Pablo II dijo que estuvo enferma los últimos doce años de su vida. 4 Orellana describe un grave problema cardíaco, complicado después con una lesión pulmonar, que en 1911 la dejó sin poder hacer otra cosa que permanecer acostada o sentada en una butaca. 6 Desde allí seguía a las comunidades de España y de fuera mediante una copiosa y preciosa correspondencia. 26

Orellana recoge dos frases suyas del final. Cuando sus hermanas quisieron darle un trato especial, pidió: «Dejadme morir como una pobre religiosa… Tratadme como a los pobres, quiero morir como he vivido…». 6 Murió en Bilbao el 20 de marzo de 1912 diciendo, escribe Orellana: «Ya está todo». 26 La biografía de la Santa Sede cuenta cuarenta y tres casas y más de un millar de religiosas a su muerte; Orellana cuenta cuarenta y dos casas. 26

Su muerte conmovió a Bilbao, y sus funerales tuvieron, dice la Santa Sede, una resonancia extraordinaria. 2 Fue enterrada en el cementerio municipal, y en 1926, al crecer su fama de santidad, sus restos fueron trasladados a la capilla de la casa madre, donde reposan. 2 La causa se retrasó por la guerra civil española y la Segunda Guerra Mundial, y el proceso diocesano no se abrió en Bilbao hasta el 31 de mayo de 1951. 2 Juan Pablo II la beatificó el 27 de septiembre de 1992 y la canonizó el 1 de octubre de 2000, junto a Katharine Drexel, Josefina Bakhita y Agustín Zhao Rong y sus compañeros. 245

¿De qué es patrona Santa María Josefa Sancho de Guerra?

Ninguna de las fuentes consultadas para esta página le atribuye un patronazgo, de modo que aquí no se da ninguno. 124 En la canonización, Juan Pablo II pidió que ayudara al pueblo vasco a desterrar para siempre la violencia, y que Euskadi fuera un lugar donde se respetaran los derechos de todas las personas y nunca más se derramara sangre inocente. 4 En la beatificación llamó al «amor preferencial de la Iglesia por los que sufren en el cuerpo o en el espíritu» el carisma que dejó a sus hijas, y a cuantos quieran dedicar su vida a enjugar las lágrimas de los más necesitados. 5

La fiesta de Santa María Josefa Sancho de Guerra

Su fiesta es el 20 de marzo, día de su muerte, en el que la inscribe el Martirologio Romano: en Bilbao, la fundadora de las Siervas de Jesús, a las que formó sobre todo para el cuidado de los enfermos y de los pobres. 1 No figura en el calendario de las diócesis de los Estados Unidos. 1

Rezar con Santa María Josefa Sancho de Guerra

Su vocación no llegó entera. Estaba segura de tenerla y se equivocó dos veces sobre adónde la llevaba: primero a una clausura que la enfermedad le cerró, después a una congregación que dejó en vísperas de profesar, con el consejo de sus confesores y la bendición de la propia fundadora. 26 Las fuentes lo cuentan sin apuro, como el camino por el que fue guiada.

El cuidado que enseñó era práctico, y no solo práctico. Las medicinas y el alimento, decía a sus hermanas, son una clase de asistencia, y hay otra, la del corazón, que se acomoda a la persona que sufre. 24 Juan Pablo II añadió que la vivió en un clima de espíritu contemplativo. 4

Acabó su vida al otro lado de ese cuidado, atendida en cama durante años por sus propias hermanas, y les pidió que la trataran como a los pobres. 46 La mujer que fundó una congregación para velar a los enfermos pasó sus últimos años como uno de ellos.

Santa María Josefa Sancho de Guerra, ruega por nosotros.

Fuentes

  1. 1.Roman Martyrology, entry for March 20, "Santa Maria Giuseppa del Cuore di Gesù Sancho de Guerra, vergine," Santo del giorno, Conferenza Episcopale Italiana (in Italian).
  2. 2."Maria Josefa of the Heart of Jesus," biography published by the Holy See for the canonization of October 1, 2000.
  3. 3."María Josefa del Corazón de Jesús," the same biography published by the Holy See, in its Spanish text (in Spanish).
  4. 4.John Paul II, Homily at the Canonization of Augustine Zhao Rong and 119 Companions, María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, Katharine Mary Drexel and Josephine Bakhita, October 1, 2000.
  5. 5.John Paul II, Homily at the Beatification of Twenty-One New Blesseds, Saint Peter's Square, September 27, 1992 (the passage on her in Spanish, with an Italian translation).
  6. 6.Isabel Orellana Vilches, "María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra, Santa," Santoral, Catholic.net, from Zenit, with the Roman Martyrology entry in Spanish (in Spanish). Quotations are translated here.

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