Español
Creador inefable,
que de los tesoros de tu sabiduría
formaste tres jerarquías de ángeles
y con maravilloso orden las colocaste sobre el cielo,
y distribuiste las partes del universo con admirable armonía:
tú, que eres llamado verdadera fuente de luz y de sabiduría,
y principio supremo,
dígnate infundir sobre las tinieblas de mi entendimiento
un rayo de tu claridad,
y aparta de mí la doble oscuridad en que he nacido:
el pecado y la ignorancia.
Dame agudeza para entender,
capacidad para retener,
método y facilidad para aprender,
sutileza para interpretar
y gracia abundante para hablar.
Dame acierto al empezar, dirección al progresar
y perfección al acabar.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.