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Traducción del texto inglés de la fuente citada.
Reza esta oración cada día durante nueve días, y nombra tu petición donde la oración lo indica.
¡Santo ilustre, heredero de las virtudes de todos los patriarcas!
¡Bueno y fiel custodio de la Sagrada Familia!
Tú eres mi glorioso protector y serás siempre, después de Jesús y de María, el objeto de mi más profunda veneración y de mi tierna confianza.
Tú eres el santo más escondido, y de modo particular el patrono de quienes sirven a Dios con la mayor pureza de intención y fervor de devoción.
Oh modelo y custodio de las almas puras, que nos diste tan ilustre ejemplo de pureza, de entrega desinteresada al deber, de fidelidad, humildad, paciencia, obediencia y confianza en la divina Providencia: déjate conmover por la confianza que pongo en tu intercesión y alcánzame la gracia de practicar toda virtud que me haga agradable a Dios.
Doy gracias a Dios por los señalados favores que te ha concedido, y pido por tu intercesión la gracia de imitar tus virtudes.
En unión con todos los que te han tenido mayor devoción, me consagro ahora a tu servicio, y te suplico, por amor de Jesucristo, que se dignó amarte y obedecerte como hijo, que seas un padre para mí y me alcances el respeto filial, la confianza y el amor de un hijo hacia ti.
¡Oh poderoso abogado de todos los cristianos, cuya intercesión, como asegura Santa Teresa, jamás ha fallado! Dígnate interceder ahora por mí y alcanzarme la gracia particular que pido en esta novena.
Nombra tu petición.
Preséntame, oh gran santo, a la adorable Trinidad, con la que tuviste un trato tan glorioso y tan íntimo.
Alcánzame que nunca borre con el pecado la sagrada imagen a cuya semejanza fui creado.
Pide por mí que mi divino Redentor encienda en mi corazón, y en todos los corazones, el fuego de su amor, e infunda en ellos las virtudes de su adorable infancia: su pureza, su sencillez, su obediencia y su humildad.
Alcánzame también una viva devoción a tu virginal esposa, y protégeme con tanto poder en la vida y en la muerte que tenga la dicha de morir como tú, en la amistad de mi Creador y bajo la protección inmediata de la Madre de Dios.