Ángel de mi guarda
La forma popular, la que casi todos aprendieron de niños.
Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día.
No me dejes solo,
que me perdería.
Amén.
Ángel de Dios
La versión española del Angele Dei, tal como la trae el Compendio del Catecismo.
Ángel de Dios, que eres mi custodio,
pues la bondad divina me ha encomendado a ti,
ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname.
Amén.
Latín
Ángele Dei, qui custos es mei,
me, tibi commíssum pietáte supérna,
illúmina, custódi, rege et gubérna.
Amen.