Español
El «Señor mío Jesucristo», la forma del catecismo y la más rezada.
Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío;
por ser tú quien eres, bondad infinita,
y porque te amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberte ofendido;
también me pesa porque puedes castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de tu divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.
Pésame, Dios mío
Igual de tradicional y más fácil de tener de memoria cuando de verdad hace falta.
Pésame, Dios mío,
y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí;
pero mucho más me pesa
porque pecando ofendí a un Dios tan bueno y tan grande como tú.
Antes querría haber muerto que haberte ofendido,
y propongo firmemente no pecar más
y evitar todas las ocasiones próximas de pecado.
Amén.